Qué creemos en Project Magen. Nuestra fe y visión.

¿Qué creemos en Project Magen?

La Palabra

Todo el universo es una emanación basada en energía, manifiesta como vibración o cargas. La vibración genera sonido y la articulación de un sonido perceptible se usa para organizar palabras en las mentes inteligentes. Así es como todo ha sido producido desde algo invisible: por palabras.

El lenguaje es una forma de comunicación que traduce en un nivel más pequeño el mecanismo en que el Om, o Logos, creó Todo, siendo Todo, a su vez, parte de Él. Todas las letras, idiomas, palabras, música y demás formas de expresión e interpretación de sonidos son la estructura por medio de la cual se da a conocer el universo, por la codificación en que está diseñado: por eso las letras de las antiguas lenguas de la Tierra poseen mensajes místicos y profundos que ocultaban sagrados secretos cósmicos.

A través de las letras, las sílabas, las consonantes, formas, el sistema alfanumérico, los glifos, las iniciales y cognados del vocabulario etimológico se esconden los conocimientos dados al hombre para que sepa quién es, de dónde viene y cuál es su futuro.

La parte siempre activa, pero silenciosa, del Logos, opera en todas las cosas que están en los universos y sus mundos, en todas dimensiones, formas y creaciones. Representando lo más profundo e interno de la imagen divina; esta fuerza instruye al humano recto, penitente y altruista a través de sueños, en las noches, y de símbolos, durante el día. Este mover invisible ha transmitido a múltiples mensajeros bases para el avance y perfeccionamiento hacia la Luz de la cual Todo procede, y por la cual Todo subsiste.

Los códigos se hallan en todas partes, desde la forma de volar de las abejas, los viajes oceánicos de los cetáceos, la espiral Fibonacci en los tornasoles, pasando por el ciclo y reciclo del agua sublimando de los océanos y cayendo en las cimas de las montañas o congelándose en los polos, en la forma áurea del crecimiento de los árboles, en los viajes sinódicos de los planetas, en las fases lunares, en la posición de las constelaciones, en el ordenamiento anatómico humano, en el fuego que se eleva, el aire que baila, en el agua que fluye y la tierra que cae, en el canto de las aves, en las características de los animales, en las propiedades de las hierbas, en la calidad de los cristales, en la cualidad de los minerales, en las sustancias de la corteza terrestre, hasta en la espiral de las galaxias. Todo sigue el mismo patrón, y es expresado en palabras, escritos, idiomas y dibujos desde tan atrás en el tiempo y el espacio como podamos imaginar.

Se cree que antes de la famosa dispersión de Babel, los habitantes de este mundo hablaban un solo idioma, el Tamil, o pre-sánscrito, y de éste se derivaron a todas las lenguas hoy existentes, que unas a otras fueron dando nacimiento a las que hoy poseemos. Solo variaron las formas gráficas en que se plasmaron, toda vez que su sonido seguía estando ligado entre todos. Es pues que esa fuerza invisible, que lleva al hombre santo y buscador de la verdad al desarrollo interior, transmite el conocimiento de la existencia usando el Logos en todas las expresiones que conocemos como lenguas o idiomas.

No haciendo acepción de personas, etnias, tribus, clanes, linajes o regiones, a todos ha dado una porción y perspectiva de la Luz infinita, con sus puntos de vista y especialidades. Así es como Egipto fue la imagen del Cielo y morada de los dioses, Israel la cuna de los hijos de Dios y salvaguardas de la Palabra divina, China e India la madre de la ciencia interior, Grecia la restauradora de la visión introspectiva de la mente y el razonamiento existencial, Arabia la maestra en sabiduría, América la protectora de la naturaleza y sus misterios, Mesopotamia la biblioteca del pasado, y Turquía la base del cristianismo y el mensaje salvífico por excelencia.

Los Libros

Con todas estas fuentes y sus registros, tenemos una suma incalculable de documentos que transmiten el Logos en letras, palabras, frases, números, sonidos y codificación que solo a la persona iniciada en la Luz le es posible comprender -aunque siempre el Espíritu de Verdad transmite la ciencia del saber según niveles y profundidad según ella determine. Demonios enseñan migajas de esto a sus adeptos para atraerlos a sus filas, pero esas migajas no son útiles para el trascender humano, pues solo el rompecabezas completo representa el Logos en su pureza máxima, como un diamante puede diferir del grafito. Las partes separadas, estudiadas particularmente, solo provocan celos, egoísmo, envidia, idolatría, fanatismo, religiosidad irreverente, intransigente e irracional, divisiones, xenofobia, contiendas, enemistades, desamor y guerras ideológicas, porque no han entendido que solo la unión de todos los colores produce el “Blanco”.

El trabajo investigativo que hemos realizado, constantes estudios y asimismo revelaciones recibidas, nos han llevado lentamente en un camino de avance, pasando por temáticas variadas que están desarrolladas en los libros de Project Magen. Hacia el año 2007, el Espíritu Santo motivó la iniciativa de realizar un borrador de registros del fenómeno OVNI que en 2010 fueron completados en la obra “Estrellas Errantes”. Asimismo en 2010 llevó a completar la recopilación de información para refutar la hipótesis de la evolución, dando nacimiento al libro “Creación vs. Evolución”. Durante otros meses la materia fueron las teorías de la conspiración, información extensa que se pudo abreviar en la obra “Reconociendo el Tiempo del Fin”. Para la siguiente etapa, ya era necesario iniciar con el mensaje de Salvación. Para esto fue importante reiniciar, borrar lo andado y reeducarnos sobre todas las bases del Evangelio y de lo que sea que creyésemos pensar o creer; así es como nacieron las obras “Alcanzar a la Deidad” y “Un Mensaje Olvidado”, material simple y práctico que se complementa con una obra de investigación bíblica: “Realidad o Religión”. Para mejorar en la ideología del cristianismo, redactamos “Camino a la Maestría”, pero llegado el 2013 habíamos recogido una cantidad útil de documentación, fuentes y trabajos previos para tratar lo relativo a la fundación del mundo, la creación del hombre, la aparición del mal, el origen de los demonios, las jerarquías de los ángeles, los dioses del cosmos, el destino del alma y las fuerzas que rigen la Providencia y la historia antigua del planeta Tierra. Todo esto es parte de la serie de libros llamados “La Rebelión de Sakla”.

Las Fuentes

¿De dónde procede toda la información vertida en los libros? El historiador judío, Tito Flavio Josefo, escribió acertadamente que su pueblo era diferente al resto del mundo en lo que concernía a la redacción histórica de sus raíces. Los hebreos no omitían las partes negativas de sus relatos, escribían todo fielmente, y a pesar de los milenios las bases iniciales seguían siendo idénticas. Por esta razón los hacía ser la fuente de información más apropiada para recurrir al conocimiento y razonamiento existencial, confiando en que no cambiaban los hechos a su interés.

Aunque los judíos originalmente tenían 24 libros sagrados, o “divinos”, y 70 complementarios, al ser expulsados de su tierra en el año 135 d.C., los romanos se apropiaron de su historia y de la del cristianismo (mezclaron el romanismo mitráico, y demás politeísmo conocido, con las bases del cristianismo, con lo cual en el siglo IV d.C. dieron nacimiento al “catolicismo”).

Los israelitas dejaron constancia de sus registros en las llamadas Kiriat Qumran, o cuevas del Qumran, cerca del mar Muerto, donde estaban, no solo copias de toda la Tanaq (Antiguo Testamento) –exceptuando el libro de Ester-, sino multitud de más documentación. Esto fue descubierto tan recientemente como en 1947, fecha próxima a otro gran descubrimiento histórico. Aparte de los importantes fragmentos de Oxirrinco u otros yacimientos, reliquias guardadas o demás material que ha salido a la luz al caer el velo de las edades oscuras, en Nag Hammadi (Egipto), se descubrió lo que podría ser la Capilla Sixtina o Santo Grial del cristianismo primigenio.

El Primer Concilio de Constantinopla, en el año 381 d.C., podríamos decir que fue el más triste para la historia del cristianismo: se eliminaron todas las bases de las enseñanzas profundas de Jesús y los misterios que había revelado a sus apóstoles. En contra de la verdad, una total violación a la ética espiritual, intelectual y cultural se perpetuó; Teodosio I mandó quemar las reliquias más valiosas del fundamento de la fe en Jesucristo y la ciencia del trascender para convertirnos en ángeles y dioses, además de eliminar palabras y cerca de 20 frases clave del propio Jesús y otros 20 textos complementarios a los posteriores 4 Evangelios.

Sin embargo, San Pacomio, viendo lo que ocurriría, escondió 13 códices con 52 tratados con lo que aún no había sido destruido, que fueron redescubiertos en 1945 en dicha localidad de Egipto. Aquí se esbozaba un resumen de la información que Roma había pretendido eliminar, y gracias a la cual hemos podido unir los hilos de la historia que ni la mitología comparativa ni la paleología y arqueología terminan de reconstruir (y donde muchos se rebanan la cabeza exprimiendo pasajes bíblicos, rebuscando interpretaciones y revisando versiones originales de los textos). Ciertamente lo que refieren estas fuentes no es distinto de lo que ya existía repartido por el globo, pero la diferencia constaba en la estructura contextual y conexión (es como unir el judaísmo y el helenismo leyendo a Filón de Alejandría o los Oráculos Sibilinos).

Fuera de estos tratados, hay otros fragmentos famosos por la red, especialmente de los primeros siglos de nuestra era, y que circularon por Europa recibiendo el rechazo de la curia y el papado, siendo, a la verdad, poco lo que podemos sacar de ellos; son conocidos como libros “Apócrifos”, ya que están muy llenos de lagunas, ambigüedades y tendenciosidad. Más bien podemos encontrar notables recursos en los mal llamados “Pseudo-Epígrafes” de la historia hebrea (llamados así simplemente porque los eruditos canonistas no creen que los autores sean quienes aseguran ser) y los “Deuterocanónicos” (la “Segunda Biblia”, que es la lista larga de escritos de Israel que no fueron incluidos en la actual biblia).

Gracias al análisis y profundización de todos estos manuscritos, las fuentes bíblicas hebreas, arameas, griegas y latinas, así como textos sagrados tales como el Popol Vu, la edda vikinga, el Atra-Asis, el Enuma-Elish y otras fuentes sumerias, los registros de los sarcófagos y pirámides egipcias, los relatos vedas, datos de los historiadores babilonios, judíos y griegos, como otras muchas bases e investigaciones a lo largo del planeta, hemos podido esbozar una historia del mundo: su origen, razón y destino.

El Origen del Cosmos

Antes de todas las cosas visibles, solo existía el Eterno Uno, Perfecto que es Todo, y de quién Todo emanó. Su Mente le siguió y eran Uno en el “no-tiempo” y en el “no-espacio”. El Perfecto y su Mente crearon un Hijo, y de ellos emanaron tres representantes: Padre, Madre e Hijo; los tres con 8 potencias o virtudes cada uno, de modo que habían 24 en total.

Para el Hijo se crearon 4 reinos, cada uno con 3 virtudes. Regía cada reino un Príncipe, ayudado por un Asistente, y cada uno de ellos también con Facultades especiales, espíritus puros de instrucción, que hoy podríamos denominar “don” (ejemplo: don de inteligencia, don de sabiduría, don de paciencia, don de fe, etc.). Así es como los 4 príncipes estaban con 12 virtudes, y prepararon los reinos para el Hijo, derivando en cada Virtud reinos subsiguientes: 3 reinos de cada uno de los Grandes Reinos (de los 4). Los príncipes de los 4 reinos eran Armozel, Oroiel, Daveite y Elelet. Todo esto es llamado colectivamente “Seno del Padre”, y junto con las 3 Grandes Potencias del Eterno se define como “Espíritu Santo”.

De la Octava del Hijo provino el vástago con el cual el Hijo creó al primer hombre. Éste fue el primer Dios manifiesto en el Universo Espiritual (Universo de Luz Infinita), y recibió el nombre de Geradama (hombre generador, o generador de la humanidad) o Pigeradamas (padre generador de la humanidad). Pigeradamas nació en el paraíso de Sodoma o Gomorra (no confundir con las ciudades bíblicas y que alguna vez existieron en Canaán), en el reino eterno del Príncipe Armozel. El hijo de Pigeradamas, llamado Set, fue producido en el segundo reino eterno, el de Oroiel. A su vez, Set determinó que su descendencia poblara el tercer reino eterno, cuyo Príncipe es Daveite. Si bien, para el 4º reino se determinó algo diferente, considerando que estaba en desarrollo y ensanchamiento el proyecto de creación hacia más y más: bajarían y subirían.

Entre las 8 potencias o fuerzas que hay en la Octava del Hijo, estaba el Logos, la Palabra y Ley que determinó la pauta y ordenamiento cósmico. De modo que todo era Luz Infinita, pero el Perfecto y su Mente deseaban que su Hijo tuviese un reino, y esto fue diseñado como una realidad donde se proyectarían sus ideas y tomarían formas y funciones, creando lo que hoy llamamos “cosmos”. Así que después de la Luz Infinita, lo que apareció fue Espacio Infinito; un “lugar”, aspecto que vendría a estar posteriormente enmarcado en la Ley-Palabra o “Logos” como “tiempo-espacio”. Entonces primero fue el Reino Imperecedero y seguidamente los reinos bajo ellos que serían los del cosmos sensible. Sin embargo, este proyecto aún no había comenzado, solo estaba en planteamiento.

De modo que del 4º reino, donde había otros 3 reinos (de Percepción, Paz y Sabiduría, respectivamente), la gran Fe, también conocida como Sabiduría, o Fe-Sabiduría, quiso anticiparse y crear este nuevo universo ella sola. Hasta ese momento todo había sido diseñado con el Hijo y la Mente, pero en esta visión donde las almas de los setitas (linaje de Set) habían decidido acceder -el proyecto de –“bajar y volver a subir”- la Sabiduría quiso ser la precursora de la vida. Las almas setitas quisieron ir a un nuevo universo lleno de contrariedades, comenzando sin conocimiento, teniendo que esforzarse por todo, buscando la experiencia y la autosuperación, pero siendo ayudados por otros que irían en la delantera. La sabiduría se anticipó, pero al hacer las cosas sola, su creación fue un borrador incompleto, como señalaron los griegos al decir: “Hera quiso también tener un hijo ella sola, así como Zeus creó a Atenea (la Justicia) de su propia mente, pero su hijo (Hefaistos) fue horrible, así que lo lanzó del Olimpo y cayó de lo alto, quedando tuerto y cojo, con deseos que asesinar a Hera, su madre”.

El Espacio Infinito fue una realidad o universo paralelo que en su aparición no tenía aún cosa alguna, incluyendo la extrema ausencia de iluminación. La Luz era Energía, y la Oscuridad era Caos, pero el Logos no había aún combinado a ambos, sino que en el Espacio Infinito solo había sido puesto el Vacío Infinito, al que secundó el Logos envolviendo todo con una red o manto invisible de energía, que como hilos entretejiendo una enorme tela, conectaban todo el Espacio con ondas, vibración y frecuencias (de haber podido estar ahí y grabar algo, habríamos recogido o registrado resonancias de muy variadas escalas, aún perceptibles al oído).

Aún todo era invisible en el Espacio Infinito, no solo por la ausencia de luz, sino por la inexistencia de materia, pues únicamente existía el Vacío. Este Vacío que lo inundaba todo estaba acompañado por la Ley-Palabra, aunque era llamado “Caos”, pero al imponer el Logos (Ley-Palabra) la red invisible de patrones, incorporó su norma en el vacío, dando lugar a lo que hoy la ciencia denomina “leyes” (como la gravedad), y enramando todo de Energía Oscura y Materia Oscura. Así el Logos creaba el Orden dentro del “Des-Orden”, es decir, la existencia de Ordenamiento en lugar de la ausencia del mismo.

Cuando las Leyes aparecieron, entonces el Logos trajo parte de la Luz Infinita como una carga positiva de energía que penetró el vasto espacio helado. El calor y el frío más bien aparecieron como resultado de las cargas que se combinaron: pues la del Logos era Positiva, y la del caos era Negativa. Así, de la Luz y la Oscuridad, las cargas Positiva y Negativa fluctuaron y arremolinaron en espirales por la potencia de ambas fuerzas y la Ley que operaba en el Espacio vacío. Por las Leyes, las cargas se acercaron (gravedad y ley de atracción de cargas) y por las Leyes se alejaron, tratando de desplegarse (fuerza centrífuga). De este modo la carga Positiva fue obligada por el Logos a controlar la fuerza rotatoria de la carga Negativa, formando combinación de patrones de cargas, invisibles al ojo por su minúsculo tamaño, y apenas consideradas por los antiguos griegos como el componente básico de la materia, al cual llamaron “Átomo”.

El primero en aparecer, y del que emanaron las demás, ha sido llamado Hidrógeno en los últimos siglos de nuestras historia conocida. Su nombre griego, “Ydro-Genos” significa “creador de agua”, y es del cual procedieron todas las cosas en combinaciones y modificaciones subsiguientes. Así es como vino a la existencia el “Agua Primordial”, una masa sin precedentes de hidrógeno en constante cambio, y de la cual vinieron las “masas”.

La Vida entró a influir en lo que ahora vino a existir. Llamada en hebreo Jai, su letra inicial representa la Vida e igualmente el número 8. Su influencia de 8 cargas crearon un átomo que traería la Vida en todos los niveles biológicos y físicos: Oxígeno. Compuesto por 8 Protones, el Oxígeno se combinó con el Hidrógeno por la Ley-Palabra, formando el Agua. Esta combinación de 3, imagen de todas las cosas creadas desde el inicio, poseía 2 átomos de H (Hidrógeno) y uno de O (Oxígeno). De modo que si tomásemos la Palabra y la usásemos para comprender la creación, el Cielo, o Universo de Luz Infinita, representaría la “I” hebrea, de ella habría derivado todo por una “expresión” (ondas), que sería la letra “H” hebrea. Esa “H hebrea”, se manifestó como H (Hidrógeno), y acompañó a otra de su clase, y a una de O (oxígeno), que es la letra hebrea “V”. Así vemos cómo de la “I” vinieron las letras “HVH”, y operando en todo, la “I” se manifestó creando toda la materia y fluyendo en ella (“IHVH”, que algunos transcriben como “Jehovah” o “Yavéh”).

La fuerza fluyendo en todo ha sido llamada “Espíritu”, girando en espiral en cada cosa como una ave que revolotea –aunque está solo está suspendida- o un huracán que no para de dar vueltas, entrando en todo como un toroide, y saliendo y penetrando todas las cosas para ser el motor y vida en todo lo existente. Ese campo invisible y su ley fueron llamados en oriente “Akasha”, en la Antigua Grecia, “Éter”, y en física cuántica, “Campos”. A través de este Elemento inicial, se produjeron las pautas, ordenamiento y equilibrio de los subsiguientes 4: el primero, como he señalado, fue el Agua, aunque no era en esencia como hoy lo vemos fluir y danzar en los ríos, los manantiales, la lluvia, los posos acuíferos o los lagos. Originalmente era una masa enrome que contenía todos los elementos y sustancias que ahora están desperdigados por los cielos y la Tierra.

El Universo de Luz Infinita, llamado por algunos “Universo Espiritual”, creó el Espacio, pues, y en el mismo creó una red entretejida de realidades, cuyas conexiones llamamos “dimensiones”, y todas sus fuerzas, ondas, cargas y leyes pertenecen a ese plano invisible al ojo humano, el cual opera en todas las cosas, y algunos denominan “Universo Mental” o “Universo Psíquico”. El alma de todas las cosas, imposible de agarrar, medir, ver o encontrar, es estudiado cada vez más por la ciencia moderna, considerando que opera por partículas llamadas Gluones, Bozones o Quarks, en el aparato de la Mecánica Cuántica.

El Al-Ma (Dios-Materia, o “Dios en la materia”) o en latín Ani-Ma (Yo-Materia, o “el Yo en la materia”), no sería solo un ente gobernador de un cuerpo, sino en un nivel más grande, una gran mente-conciencia operaria de la materia desde un asiento invisible, y conectada a ella como la vida misma y esencia de ella. El “Ma” (razón de ser) dentro de todo, sería ridiculizado por la mente del hombre moderno, pero desde Sócrates comenzó a acaparar el interés de los filósofos, que hasta ese momento solo se interesaban por el análisis de las cosas perceptibles a través de los sentidos, y visibles en la naturaleza.

Cuando la Sabiduría lanzó lejos su creación, éste se materializó fuera de aquellos primeros reinos y personificaba aquel Agua Primordial que corrió en el Caos. Los egipcios llamaron a este Agua Primordial “Nun”, de la cual todo ha provenido, mientras los sumerios lo denominaron Abzu (padre de [gran] sabiduría), o Zu.Ab en escritura cuneiforme, también interpretado en dicha visión como “océano profundo”. Si bien, las cosas del cosmos fenoménico o sensible se rigen por las invisibles del plano psíquico, y en este sentido pueden entenderse como “almas” o “espíritus” que lo rigen todo (aunque la ciencia las llama “fuerzas” y desconoce su naturaleza). Ese plano del que todo es monitoreado fue llamado “Mundo de las Ideas”, por Platón, y las fuerzas operarias de las cosas del plano físico se definieron como Gin (genio) en Arabia, daimon, en Grecia o “númenes” en Roma. Las potencias por encima de ellos son conocidas hasta hoy como “dioses”, personificados en cuerpos espaciales o tomando cuerpo antropomorfo en épocas específicas.

La primera deidad que surgió del Agua Primordial que estaba en el Caos fue el demiurgo, el Cosmócrator por excelencia, venerado por todos los pueblos de la Tierra que no han reconocido al Dios de la Verdad. Las Aguas Primordiales eran tan inconmensurables que su profundidad fue simplemente definida como “Abismo”, y de donde surgieron los “mares universales”. Ergo, el demiurgo fue llamado Ialdabaot (nacido del abismo), puesto que nació del abismo; pero también le llamaron Samael (dios ciego), porque fue una deidad ciega de la realidad, y asimismo le llamaron Sakla (necio o estúpido), porque habló por ignorancia y arrogancia en su osadía. Este ser representaba a dos hermanos en uno (principio del concepto de gemelos o mellizos): Jabaot (llamado también Sabaot Adamas) y Jabraot. Jabaot era la sombra de Jabraot, y su mala consejera, definiéndose también como Nebro, que personificaría su estupidez, y con quién crearía los primeros 12 dioses del caos (aquellos que operan con relación a las 12 casas). Jabaot creó 6 asistentes, y Jabraot creó otros 6, pero Jabraot renunció a la oscuridad y se sometió a la Luz, mientras Jabaot se negó a someterse y quiso ser Dios. Obtuso como fue, Jabaot dijo: «Yo soy Dios sentado con los dioses, me asenté en el corazón de los mares.» Al blasfemar de esta manera una voz de la Gloria Superior le llamó “Sakla” y “Samael”.

Jabaot retó a la voz que le reprendió, y ésta apareció cegando a todos los dioses y reventando la enorme masa líquida donde los dioses eran soberanos; así constó escrito: «Y la Luz en la tiniebla apareció, y la tiniebla no la dominó.» La Luz manifestó un poder inconquistable que inició el nacimiento cósmico de las estrellas (aunque éstas aún no llegaron a traer su resplandor a esta zona, pues la luz tarda casi 300 millones de metros por segundo en desplazarse en un año desde su punto de partida, y porque, además, el Agua Primordial estaba recubierta de una nubosidad casi impenetrable que la hacía aun más inaccesible, muy oscura). Pero de la Luz vino una nueva raza, nacida del ser que vino a callar a Jabaot. Quien apareció como Luz fue el propio Hijo de la Gloria Superior, tomando la forma de las fuerzas, ideas, imágenes y leyes de la región creada por la Sabiduría, y de su imagen en el agua se produjo el primer hombre espiritual. La raza que nació fue imagen de la raza setita, y por ello fue llamada “Adamas Luz”. En ese entonces nació este linaje cuya sangre y espíritu se llama Eros, y pobló la tierra emergente, conocida como Adamantina (es decir, “de diamante”), y su primogénito fue Fanes.

Este hombre-dios, Fanes, en aquel “Primer Día”, rechazó el dominio y supremacía de Jabaot, así que abandonó la tierra Adamantina y fundó 6 reinos bajo el 8º cielo (toda esta creación estaba operando bajo un Velo que hay justo debajo del 8º, y que separa las Glorias Superiores de las regiones Inferiores). En aquel entonces también los procesos de soberanía llevaron a cruentas batallas entre los dioses por la dominación de las regiones celestes. Los 7 cielos fueron sacudidos por luchas por el poder entre las autoridades de Jabaot. El espíritu predominante de Jabraot, que mayores males causó hasta el presente, y que personificó la estupidez (Nebro) es Ialdabaot, rector del Infierno-Hades y el Caos.

Cuando los hijos de Ialdabaot vieron la Luz Pura del Cristo (Hijo) apareciendo para reprender al padre de éstos, uno de sus 7 hijos, Adonai (el Señor), se rebeló contra su padre y apoyó a la Sabiduría en la obra de restauración del poder que ella había perdido al crear este cosmos. Adonai se creó un ejército tan grande y poderoso que Él mismo fue conocido como “Adonai Tzabaot” (el Señor de los Ejércitos), y emprendió una guerra contra su padre y sus hermanos, tomando el control del 7º cielo y abriendo el camino para las almas que vendrían de la Gloria Superior, es decir, del 8º y 9º cielo. En la batalla por la dominación del Caos y sus cielos, Adonai Tzabaot (conocido por los griegos como Zeus, o Brahma por los hindúes), fue respaldado por el Dios soberano del cosmos, Iao, quien a su vez es el Ángel de la Luz, y que es conocido por los hebreos como Iaheveh (IHVH), y por el hijo de éste, llamado Tzabaot Mayor (también llamado “El Shadai”, es decir, “el Dios de los Espíritus”).

La guerra provocó la colisión de los cuerpos que estaban desarrollando los sistemas, el agua se solidificaba para formar cuerpos planetarios, pero estos se movían agrestemente por las leyes de repulsión en espiral. En esta región concreta de la naciente Vía Láctea, un cuerpo extranjero golpeó la masa líquida de la tierra Adamantina y la destrozó. La Tierra primigenia se partió en 8 partes, y las fuerzas de oscuridad reinante fueron obligadas a caer a la 8ª región de estas porciones, que es donde fue contenido el poder tenebroso del Abismo: el planeta Tierra. El poder de oscuridad representaba las primeras fuerzas del mal creadas por Ialdabaot, las cuales se entrelazaron con la Madre Naturaleza, que no era otra que la mente de la Tierra, hija de la Sabiduría y que estaba unida al espíritu Eros, la cual vino a residir en ella y unir su fuerza de luz con la oscuridad, para terminar uniendo todas las cosas en ella para al final disolverlas.

Las autoridades querían dominarlo todo, así que violaron la naturaleza del cosmos y su espíritu creando el Destino. Éste llegó a ser más fuerte que las propias autoridades, y sometió todo a su arbitrio. Del Destino vinieron todos los males existentes y fuerzas que llevaban a todas las cosas a la condenación, operando desde las estrellas con 36 rectores del cosmos: los canes llamados “kosmokratoras”. Las situaciones, fenómenos, experiencias y motivaciones de todos los que estaban debajo del Destino, fue siempre orientada a su destrucción, es decir, a la Muerte, y se sometían a tiempos y dimensiones sobre los que ejercían sus influencias las 12 casas y los 10º sobre los que opera cada perro celeste. Así, naciendo el Destino emanaron las Regiones Intermedias, a donde las “circunstancias”, “casualidad” y “karma” llevaban a las personas (realmente no era sino el Destino el que hacía todo esto a través de las moiras, las erinias y las keres). Las almas que abandonan el cuerpo, caen a las Regiones Intermedias y pagan las deudas que hayan causado en el tiempo en que estuvieron en la carne a manos de los principados de las autoridades. Luego de pagar esto las décadas o siglos que les corresponda, hacen olvidar al alma todo lo experimentado y lo mandan de regreso al mundo de los mortales a entrar una vez más en un avatar en gestación.

De los 7 cuerpos que salieron de la Tierra primigenia que fue impactada desde los altos cielos, se conformaron Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, la Luna y Maldek. Además estaba la 8ª, que es este planeta, junto con el Sol, cuya masa parecía haber provenido del cuerpo que vino de las profundidades de la galaxia, y que causó el impacto que mató la Tierra primigenia.

En lo sucesivo las autoridades y Ialdabaot crearon la vida vegetal y animal, y luego mandaron a colonizar la Tierra. Las relaciones entre Adonai y las autoridades eran por momentos tensas y por momentos sin incidentes. En su frustración por ver su ignorancia, Ialdabaot dijo a sus compañeros: «creemos un Adam a imagen de Dios y a nuestra semejanza», pues ellos definían a la Luz de la Gloria de Arriba como “Dios”, por encima de ellos. Pero el modelo en el que pensaron fue en el de Fanes, porque le habían conocido. Ellos fueron asesorados por la Sabiduría para que crearan cuerpos que serían avatares (vehículos) para los cuerpos de los setitas, pero Ialdabaot esto no lo sabía. Ialdabaot había sido advertido por la Sabiduría que la raza inconmovible vendría al cosmos y tomaría el poder del universo, siendo la Tierra la cuna importante de estos sucesos, pero él no recordaba estas palabras. La Sabiduría mandó nacer a dos hijos para que enseñasen a los ángeles de los dioses del caos cómo crear humanos. La mayor era Eva, conocida también como Zoi, que significa “Vida”, y su hermano era el otro Instructor, llamado Satanael (Zu por los sumerios).

Zoi, la Eva psíquica (no confundir con la que mucho tiempo después fuera engañada por el diablo), les explicó los procedimientos de creación, pero pasaron edades hasta que ellos fueron perfeccionando su desarrollo de ingeniería genética; En tanto crearon dragones (hoy llamados “dinosaurios”), y especies del mar y la tierra. Finalmente crearon al hombre psíquico, pero la luz en él era tan grande que los atemorizó. Ellos pretendían que les iluminase en su ceguera, pero lo que ocurrió fue que recordaron la profecía, y temerosos sumieron a aquella humanidad en la inconsciencia, destruyendo a muchos con catástrofes naturales y eugenesia, y cruzando a otros con genes menos desarrollados, como los de los changos o simios, de modo que quedasen aletargados. Por una edad que pudo rondar fácilmente los 40.000 años, la humanidad vivió en cavernas, pensando como un animal y sin una relación con sus raíces. Esta humanidad aún tenía relaciones con los supervivientes de la raza psíquica, como el caso de Gilgamesh con Enkidu. Algunos fueron ayudados a despertar como Fanvar, quien había emergido de un grupo mejorado e iluminado, a quien Zoi instruyó personalmente y le guió hasta las fronteras de Meruah, el jardín de las Hespérides al oriente de E-din.

Los ángeles de las autoridades de Ialdabaot, asistentes de estos dioses, eran los encargados de representarles en la Tierra en ese entonces. Fanvar entró a Meruah gracias a Zoi, quien le reconectó con el Espíritu de luz que había guiado a algunos de los ancestros de Fanvar cuales habían sobrevivido y que descendían de estirpe humana original. Tiempo a que los dioses tomaron la esencia de cada uno de ellos, de los 7, y escogieron 7 matrices para gestar seres antropomorfos, de modo que dieron lugar a las 7 razas humanas de la antigua Gea, antes de la Atlántida. De aquí venía Fanvar; él no era como aquellos seres psíquicos originales a imagen de Fanes que habían sido creados con dos sexos: “masculino y femenino” a la vez, es decir andróginos o hermafroditos. Para aquel entonces, en días de Fanvar, ya el hombre y la mujer habían sido “separados” creados con sexos diferentes, pero a la vez dependientes unos de otros (había desaparecido la era de los neandertales y había nacido la de los homo sapiens sapiens).

Estos eventos de los humanos psíquicos y andróginos tuvieron lugar en la 6ª edad que relata el primer libro de Moisés, pero fueron sometidos al exterminio y al acontecimiento en la era siguiente, llamada “Séptima”, cuando los dioses habían regresado a sus respectivos mundos. Entonces vino la era del nuevo sol, llamada Edad 8ª, o “Día del Sol” (Sunday), cuando fue vuelto a crear el hombre, pero esta vez totalmente mortal. El nuevo cuerpo de los humanos era totalmente vulnerable, lento para pensar y susceptible a cualquier eventualidad. Sus componentes fueron tomados del Afar, los componentes residuales del feldespato (corteza superficial terrestre), junto con elementos provenidos de los 4 ángulos del cielo y de los 4 elementos, combinados con el poder oculto que conocían las autoridades. De esta manera, este último humano, de este 3er género, pasó a ser mucho más fácil de manipular por los demonios, seres de oscuridad creados por las autoridades y sus poderes para secundar sus funciones.

Maeva, descendiente del linaje de Fanvar, y esposa de Dadam, fue engañada por Lewid, un ser no humano que vivía cerca del borde de Meruah gracias a la influencia de su padre Namtenigal, llevándola a cometer varios males que traerían la desgracia a ambas razas (la de Maeva y la de Lewid). Los humanos fueron expulsados de este recinto sagrado y Lewid murió, no dejando su alma de unirse al espíritu que le había instruido mal: Zu (Satanael).

Las autoridades fueron condenadas por todas las cosas que habían hecho a la humanidad, y fueron asesinadas, no obstante, aún carentes de cuerpo inmortal, sus almas querían seguir teniendo el poder, de modo que crearon cuerpos biológicos temporales y bajaron a la Tierra a asesorar a sus descendientes, a los cuales ellos habían puesto en el poder. Ialdabaot, fue el primero en ser condenado y lanzado al Abismo, donde se hizo el principal. Los otros se hicieron jueces de la muerte y dejaron de tomar parte activa en los asuntos de los hombres, dejando que sus ángeles y demonios se encargasen de esto.

Para conseguir más poder, las autoridades promovieron los rituales y sacrificios, de modo que la sangre y otras prácticas que fomentan la distribución de Ka pudiese nutrirles a ellos y a sus demonios. El Ka es la energía vital o fuerza vital de todas las cosas, incluido el hombre. Los 49 demonios de Ialdabaot personifican la iniquidad, la injusticia, el mal, los placeres y todas las otras cosas que se denominan “pecado”, y sabiendo que el hombre fue creado con inclinación hacia ellos, todas las obras del hombre, donde ejecuta los males de ellos, se convierten en deudas. Algunas deudas se pagan en vida, pero las deudas a los 49 demonios de Ialdabaot se pagan fuera del cuerpo, mas ellos pedían sangre y rituales específicos a cambio de perdonar estas deudas.

Las autoridades también habían sumido al hombre en grandes perplejidades, azotes de la vida, preocupaciones y afanes, de modo que de esta forma la humanidad estuviese tan ocupada que no tuviese tiempo de unirse a su raíz, al Espíritu Santo, ni reconocer su origen o saber su papel en la existencia corporal. Todo partía del conocimiento que también había adquirido el hombre espiritual en su estancia en Meruah, dado que las autoridades les prohibieron investigar del Árbol del Conocimiento Bueno y Malo, prometiéndoles el Árbol de la Vida. Lo cierto es que ese no era el Árbol de la Vida, realmente, sino la consumación de la práctica del mal que los terminaría condenando definitivamente. Por su parte el Árbol del Conocimiento Bueno y Malo era realmente el Árbol de la Ley, que luego fue escrito en piedra y dado en tradición a Moisés, mucho tiempo después.

Las autoridades, antes de ser expulsadas de los cielos, pretendieron tener hijos con las humanas para que sus vástagos fuesen sus sucesores, no obstante, los nacidos tomaron sus propias determinaciones, luchando unos contra otros por lo que ellos consideraban acciones justas o principios verdaderos, así como otros siguieron las obras de sus padres obedeciendo al mal. Estos dioses jóvenes incluso pusieron en entredicho la supremacía de sus padres y les plantaron cara. Como este plan no funcionó como esperaban, decidieron mandar a sus ángeles a crear un linaje gigante en la Tierra, cruzándose con ciertas humanas. Para que no se volviese a repetir lo anterior, usaron magia oscura y sus poderes secretos creando un Espíritu Despreciable, el “Espíritu Contrario” o “Ruaj haSatán”, que se incorporaría en los vientres de las madres que gestaban a los híbridos, hijos de los ángeles caídos. De ahí nacieron los malvados refaím, la casta de los Nefilim que al ser asesinada con el diluvio se convirtieron en malos espíritus.

Satanael aprovechó esta situación. Había sido puesto como jefe de los ángeles caídos o “Igigu”, pero viendo que las acciones de ellos apoyaban sus ideales, tramó hacer caer a los humanos, como lo hizo a través de Lewid, y luego pidió la décima parte de los espíritu de los refaim para que se pusiesen de su lado. Satanael ya había sido destruido físicamente (aunque otros decían que solo había sido herido de gravedad y desterrado al desierto), cuando trató de robar al semidios regente de la Tierra (el dios del aire) el control sobre los cielos, como relatan las tablillas sumerias y la Biblia sobre sus intenciones ocultas: «Subiré a los cielos, a lo alto, a las estrellas de Dios, me levantaré en el trono y me sentaré en el Monte del Testimonio, en los lados del norte. Me elevaré sobre las altas nubes como el Altísimo.» Las “estrellas” era la forma de referirse a los ángeles, y el vocablo utilizado, Cojab, se usaba más para referirse a los planetas que realmente a los soles.

Hasta la ley dada a Moisés, los hombres seguían extraviados sin saber que caían en las artimañas de los demonios de las autoridades, de modo que el Árbol de la Torah (Ley) le fue dado a los israelitas para que tuviesen un estilo de vida que les alejase de los demonios. Solo hasta la llegada del Enviado, el Elegido, el Ungido, el Hijo del Dios Viviente, fue que los que le han aceptado se han desligado de esta Ley, y más bien cuidan su condición a través de la guía del Espíritu Santo y las normas de conducta enseñadas por Jesús, sabiendo que este derecho recibido por su bautizo no quita que puedan perderse o pagar por sus errores cometidos si no se mantienen en constante penitencia, sacrificio y búsqueda espiritual.

Jesús entregó su sangre para pagar definitivamente por las deudas de los que creen en él y le sirven, y les ha ofrecido un estilo de vida según el Espíritu Santo, para que no sigan siendo esclavos del sistema de las autoridades, dando, además así, testimonio de la Fe (que es la operatividad de la Sabiduría como representante del Espíritu Santo). Como requisito, Juan el bautista fue enviado para enseñar el Arrepentimiento, es decir, mostrar de corazón que la persona desea cambiar, y empezar de nuevo. Esto se simbolizó con la inmersión en el agua, por lo que también sumergirse en agua en nombre de Jesús es como si el individuo muriese como lo hizo Jesús, y sale del agua como Jesús salió de los Abismos, resucitando o reviviendo para ser una nueva criatura.

Ergo, para no tomarse esto a la ligera, el bautizo era símbolo de iniciación, pues representaba que un aprendiz del grupo se comprometía a dejarlo todo para entregarse a esta comunidad y sus ideales. De esta forma, Jesús perdonaba las deudas del hombre por medio del bautismo (así como también espera la Resurrección y la Vida Eterna), pero a la vez este se comprometía a seguir sus estatutos y estilo de vida. Por eso fue llamado esto “Nuevo Pacto”, ya que el Antiguo consistía en que Dios perdonaba los pecados de su pueblo y les ofrecía la Vida Eterna si ellos se consagraban a sus estatutos y vida justa, siendo notablemente lo mismo, pero ahora efectuado por Jesús, quien ganó los méritos de hacerse Señor y Rey de todo.

Frederick Guttmann R.

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8 comentarios

  1. !Genial! toda una herramienta al alcance de todos

  2. Muy interesante entender como es el origen del universo y lo que conocemos hasta hoy gracias a Dios por sus vidas y su dedicacion a esta obra que hace que abramos los ojos Dios los bendiga

  3. Gracias por compartir esta informacion, muy valiosa e interesante, me motiva a seguir investigando acerca de DIOS y su verdad. Dios los bendiga

  4. Muchas gracias y bendiciones!

  5. Dos preguntas:

    1-¿Estas autoridades, condenadas por todas las cosas que habían hecho a la humanidad, creadoras de demonios o seres de oscuridad, fueron las que entregaron a Moisés Las Tablas de La Ley?
    2- ¿Estas mismas autoridades, eran las que pedían esos sacrificios tanto a Abraham, como los realizados en el Templo de Salomón y a las cuáles nuestro Señor Jesús entregó su sangre a cambio de perdonar nuestras deudas?

    Saludos y gracias anticipadas.

  6. Hola Judit,
    1. Estos dioses no tienen nada que ver con quienes dieron a Moisés las Tablas de la Ley. En contraposición, los ángeles que dieron a Moisés la Ley estaban eliminando la influencia y poder de las autoridades en la Tierra desde ese entonces.
    2. Las autoridades pedían sacrificios, sí, pero también sus demonios. No solo los hebreos se vieron forzados en pagarles con sangre para que les fuesen remitidas las deudas, sino que todos los pueblos de la Tierra han sido esclavos de esto… a menos que se sometan a la sangre del cordero de Dios.
    Bendiciones!

  7. increible todo esto es una joya de material, quisiera aprender mas!!!! le estoy siguiendo en un programa frederick en Honduras! bendiciones

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