Tema 3 (Módulo III) – Jehová

¿Cómo es el nombre?

Encontramos que la forma de referirse al dios hebreo es un tetragramatón (del griego “cuatro grandes letras”) conformado por las siglas hebreas Yud, He, Vav y He. Este nombre se ha idealizado, mistificado y mitificado, llegando a ni siquiera ser mencionado por judíos o por traductores bíblicos. Dicho apelativo se cree que deriva de la forma Yah o Yehh, visto incluso en manuscritos antiguos, tanto completo como en variantes, como la elefantina YHV o IHV, que pudo pasar al YHH o IHH visto en un papiro arameo de Elefantina. Algunos sugieren que la voz Yah o Yehh (cabe resaltar que las lenguas semíticas no tienen vocales), surge de la corrupción del proto-semítico Ya, que pasó al cananeo Yam (el dios del mar), y que deriva del acadio Ea (el dios mesopotámico del mar), al que los sumerios denominaban también Enki. En el mismo sentido sería inconsistente alguna suposición de que estuviese relacionado con Iah o Aah, una deidad lunar egipcia, dadas las notables desemejanzas en todas sus características.

Ahora bien, observando que IHVH contiene la letra Yud, la He y la Vav, hay que tener en cuenta que la Vav se lee como “o”, “u” ó “v”, por lo que también se puede leer como Iehoh, asociado al ángel de la luz, Iao (no confundir con la deidad oscura de los 7 malignos primigenios, llamado así también, y que es el aspecto más antiguo del Enki sumerio). Yah o Iah, pasó a transliterarse en occidente como Jah, por una corrupción lingüística muy común de la “I”. No obstante, la otra parte, de las letras Vav y Hei, se ha discutido mucho sobre su origen y significado. Algunos analistas católicos medievales adoptaron la forma Ie-Hovah, asumiendo Hovah bajo el significado de ruina, desastre (Isa. 47:11, 7:25), destrucción (Job 6:2) o amenaza (Salm. 38:13/12). Hovah, con todo, no significa solamente eso, sino que puede denotar el descenso de la nieve (Job 37:6), ser (Gén. 27:29), llegar a ser (Neh. 6:6), quedar (Ecl. 11:3), acontecer (Dan. 2:28), convertirse o resultar en (Dan. 2:35, 4:24), antojo o apetito (Miq. 7:3, Prov. 10:3). Esto se aprecia cuando se ve la expresión: «seré quien seré» (Éx. 3:14). Es notorio, incluso, que el nombre de Judá, realmente Iehudah, se escribe en hebreo igual que IHVH, salvo que incluyendo de letra penúltima el carácter Dalet: IHVDH.

IHVH se ha leído por unos, entonces, como Iehovah, pasando posteriormente a Jehovah o Jehová, mientras otra línea lee Iaveh, pasando posteriormente a Yavé o  Jave, posible derivación del nombre griego Jove. Algo que parece estar claro en este punto es que IH se lee Yah o Yeh. Las otras dos letras, VH, en esta posición, no son mingua palabra o conjugación conocida, aunque es notable que la letra He, o Hei, se observa al final de muchos nombres y palabras de forma muy asidua. Siguiendo la misma forma en que los nombres se han leído, IHVH se podría leer como Yahv, Yahw, Yahu o Yaho, como se asumió en varias ocasiones antiguamente, y constaba en ciertos manuscritos, mayormente en griego. Dado que la letra Vav se lee como V, U ó la O (incluso en inglés “W”), solo quitando la He, se leería acorde a cómo se vio mayormente en las transcripciones griegas: Iao. Este fue el nombre que más se aparecía en las traducciones, y que pasó luego en corrupción a la forma Jeu. Así es visible incluso en el Evangelio Valentino (cap. 51:14-15), donde Jesús afirma: «Esta es la significación de este nombre: la iota significa que el universo ha sido emanado. Y el alfa que volverá adonde ha salido, y omega que ése será el fin de los fines

Iota es lo que posteriormente sería Jota. De modo que Iao, leído en hebreo, con sus caracteres correspondientes, sería Iahoh. No obstante, según la forma lingüística hebrea, IHVH se leería como Iahavah o Ieheveh, con las posibles variantes de “a” a “e” y viceversa, ya que realmente no se escriben las vocales. De modo que podría ser Iaheveh, Iehavah, etc. El punto donde algunos se pegan y se confunden radica en que la “Vav”, o se asume como una “O”, “U” o “V”, pero si es “O” o “U”, que son vocales, no debería, al menos primeramente, tener una “a” o “e”, intermedia. Por consiguiente, si es leído como Iahevah o Iehavah, no debería aparecer la “o”, al menos, primeramente, si se quiere leer de la forma hebrea. Podemos, pues, concluir que en forma hebrea es Iaheveh y en forma griega es Iao, y el intermedio entre ambos sería la estructura Iehoh (todo esto recordando que las vocales “a” y “e” están añadidas).

 

El origen

Según se refleja en el Evangelio Valentino, o Evangelio de Valentín, Jesús expone que Iao o Jeu, es el ángel de la luz, el más poderoso que existe. Llama a este ser «el padre de mi padre» (cap. 51:33), asumiendo que Tzbaot el mayor es a quien él definía como “mi padre”. Recopilando información podemos deducir que Samael (Sakla, Yaldabaot), el ángel oscuro, puso por nombre Iao a uno de sus primeros 3 hijos. En el Tratado sobre el Origen del Mundo, se dice que cuando Iao emergió, pronunció “eee”, y por eso su padre le llamó “Eee-ao”, que posteriormente sería Iao. No obstante, más adelante se recalca que todo lo que se creó y se le dio nombre fue como “plagio” de lo que había arriba. Posteriormente, antes del Diluvio, el mismo Samael habría tenido hijos con una humana, como le reveló Jesús a su discípulo Juan: «“El primer gobernante violó a Eva y engendró en ella dos hijos, un primero y un segundo: Elohim y Yahweh.» (Libro Secreto de Juan 13:7) Y entonces vuelve a señalar el punto tan repetitivo del fin engañoso, para confundir al mundo cuando indagásemos sobre este nombre y sobre dios: «Uno es justo y el otro es injusto. Él colocó a Yahweh sobre el fuego y el viento, y a Elohim sobre el agua y la tierra. Los llamó por los nombres de Caín y Abel, pues se proponía engañar”.» (vers. 10-11). Al ser deportados los dioses primigenios al Abismo, el nuevo Yahweh se presentó como el antiguo Iao, o EEEAO. Esto concuerda con el rastreo del nombre IHVH hacia Mesopotamia, coincidiendo con la deidad EA, dios del agua y la tierra. Es notorio que hubo una mezcla y una usurpación varias veces con respecto de estos dioses, y en cuanto al verdadero dios, viéndose incluso en el cambio o sustitución del dominio que tenían sobre los elementos.

No es ninguna casualidad, IHVH se trataría de una combinación de las formas de pasado (Hieh), presente (Havah) y futuro (Iehieh) de la raíz del verbo “ser”, para indicar la eternidad de la existencia divina. De modo que, como sostienen varios registros, Adonai Tzabaot, para legitimar términos que los dioses habían adaptado hacía milenios, copiándolos de la gloria de arriba, se presentó Él mismo como IHVH, asumiendo el carácter “eterno” que es intrínseco del verdadero Dios. Samael puso a Enki ese nombre (que pasó a Yah y Iehovah) y a Enlil ese nombre (que pasó a Elil, El y Elohim), con la finalidad de confundir y pasar el poder de dos de sus autoridades. Entonces habría un Enki antiguo y un Enki posterior, y un Enlil antiguo y un Enlil posterior, y este hecho prácticamente nadie lo ha notado hasta hoy. Si bien, IHVH apareció en Egipto, el Sinaí y Canaán y reivindicó su legítimo título (porque representa a la suma majestad). Adonai mandó a sus ángeles al desierto con su nombre, pero haciendo obras portentosas que identificaban en pequeña escala las cosas de la gloria de arriba; mostrando a través de códigos, números, fechas, medidas, fórmulas, ritos, colores, elementos, cristales, metales, figuras, nombres, ubicaciones, términos, letras, frases, normativas y plantas lo que había realmente arriba.

 

El ángel de Iaheveh

Una de las notoriedades más vistas en las Escrituras es la de «el ángel de Iaheveh», a pesar de que en hebreo no aparece en la frase el artículo “ha” (el, la los). Si es simplemente un ángel cualquiera o varios, esto queda claro al leer todo el contexto de las revelaciones recibidas, puesto que realmente se aprecian mensajeros celestes participando activamente en nombre de Dios, no a Dios mismo en la Tierra. En el 3º libro de Enoc, la visión del rabino Ismael, se le explica que el capítulo 23:21 del Éxodo se refiere a Henoc, quien fue enviado para enseñar a Moisés, y luego Yefifyah (el príncipe de la Torah) le reiteró todas las palabras para que fuesen escritas y recordadas. El profeta Henoc es definido en 3ª Enoc y en la versión talmúdica -leída por el erudito karaíta Kirkisani-, como Metatrón, la figura misteriosa llamada «YHWH menor». Asimismo, 3ª Enoc 4:9 y el Zohar denominan a Enoc «el Joven», y muchos coinciden con 3ª Enoc en que el profeta recibió un cuerpo espiritual de luz (cap. 9 y 10) y fue llamado Metatrón (que en griego es “cercano al trono”). Henoc vino a ser llamado también “el príncipe de la presencia”, y puesto sobre todo poder bajo el Uno, y solo inferior a los mayores: «a excepción de los ocho grandes príncipes, los honorables y temibles, que son llamados Iaheveh, por el nombre de su rey.» (cap. 10:3)

Henoc/Metatrón reveló a Ismael el orden de los ángeles príncipes más poderosos, y bajo los cuales, uno a uno, se honran y dan reverencia: Tagás es inferior a Baratiel; éste a Hamón; éste a Tutresiel; éste a Atrugiel; y éste a otros sobre él. Turesiel es el primero que se menciona con nombre Iaheveh, y sobre Atrugiel está Naaririel Iaheveh; y sobre él está Sasniguiel Iaheveh; y sobre éste está Zazriel Iaheveh; y sobre éste Geburael Iaheveh; y sobre él Arafiel Iaheveh; y sobre él Asruyle Iaheveh; y sobre él Galisur Iaheveh; y sobre él Zakzakiel Iaheveh; y sobre él Anafiel Iaheveh; y sobre él Soter Asiel. Luego también se observa que Sotiel Asiel tiene otros nombres de Iaheveh por encima de él: Zehanpuyu Iaheveh, sobre quien está Azbugah Iaheveh; sobre el cual están Soferiel Iaheveh mata y Soferiel Iaheveh vivifica. Estos dos están bajo Rikbiel Iaheveh, quien a su vez está bajo Jayyliel Iaheveh, el cual está bajo Kerubiel Iaheveh; quien está bajo Ofaniel Iaheveh; quien está bajo Serafiel Iaheveh; quien está bajo Radweriel Iaheveh; quien está debajo de Irin y Qasidin (3ª Enoc 18:5-29:2). Con toda esta jerarquía y los poderes que hay con ellos en el reino de Dios, está Henoc/Metatrón encargado de los registros (Evangelio Valentino 49:22), quien es también definido como el “príncipe de la sabiduría” (3ª Enoc 10:5), así como Sagnesakiel, y “ángel de Iaheveh” (cap. 27:1). A pesar de todos estos príncipes que representan el nombre Iaheveh, en 3ª Enoc 14:4, uno da órdenes a Metatrón, lo cual lo pone como superior a él, y parece representar la figura divina, llamado “Aktariel Yah Yehod Tzabaot”.

 

La gematría del nombre

De modo que en total se pueden contar entre 24 y 27 príncipes. Cabe resaltar la importancia del número 24, también como la suma del Pleroma (las 3 ogdoade, o sea, los grupos de 8) que conforma al Padre Celestial, según los registros hallados en Nag Hammadi. El 24 se puede ver invertido (42) y en ambos casos es 6 (2+4), recordando que la suma del nombre IHVH es 26, y el nombre completo es 42: IVD (Yud = 10+6+4), H (He = 5), VV (Vav = 6+6) y H (He = 5). El 26 suma 8 (2+6), que son los principales nombres de IHVH, según 3ª Enoc. Es entendible que Henoc/Metatrón fuese el escriba de Iaheveh, toda vez que el número mismo 26, es también la cifra de Dabar (Palabra, Cosa); y fuese el líder por encima de los líderes, dado que el 42 es Rosh (cabeza). Al ser 4 letras, cada una constituye un valor que representa un aspecto global de la creación. Un ejemplo del trasfondo de las letras, palabras y códigos que se usan en la Escritura, se ve ahí mismo donde dice «Iaheveh shemó» (Iaheveh es su nombre, o Iaheveh su identidad), que numéricamente es 66, igual que Arabot (el Cielo más elevado), y también es 345, que es Shiló (el Enviado). Incluso «amud anan» (columna de nube) es 83, igual que «ish miljamáh» (guerrero, varón de guerra).

El 4 es el número del ordenamiento del mundo, por lo que Gabriel, Miguel, Rafael y Uriel presiden estas letras en ciertas áreas. También es presidido el 4 en los reinos celestes por Armozel, Oroiel, Daveite y Elelet. La Iud o Yod, es el signo del Cielo; la He es la de la expresión, la manifestación o la revelación; la Vav es la de la conexión, y numéricamente designa al hombre. Véase como se vea, el 4 identifica todo el ordenamiento cósmico, sea en los 4 tipos principales de ángeles, los 4 vivientes, los 4 elementos, las 4 direcciones, las 4 estaciones, las 4 dimensiones, los 4 elementos atómicos, los 4 reinos animales, los 4 reinos conectados al hombre, los 4 animales principales, las 4 esencias del hombre… la lista sigue y sigue. Las cuatro letras son, en sí, una abreviación de la forma “ieh ve he”, que se refiere a “ser y existir”, que abrevia la frase de Éx. 3:14: «Y dijo Elohim a Moshe: “eheieh asher eheieh” (seré cual seré). Y dijo: “así dirás a los hijos de Israel: Eheieh (Seré) me envió a vosotros”.» Eheieh suma en gematría 21, que es la penúltima letra del alefato, Shin, símbolo del “fuego”.

 

El contexto

¿Dónde queda el furioso Dios castigador del Antiguo Testamento y del Islam? El dios del Islam (Alá) según Muhamad (Mahoma) era el mismo que el del pueblo hebreo, no obstante, una gran contradicción había entre las enseñanzas y objetivos del dios hebreo y el dios musulmán. Según Abraham, padre de las religiones monoteístas principales (judaísmo, islam y todas las vertientes cristianas) el Padre Creador, quien a Abraham se presentó como “Iaheveh”, “El Shadai” y “El Elion”, y a Moisés, también como “Seré quien seré”, era la contrapartida a los dioses usurpadores de la tierra de donde él procedía (Ur, en Sumer), presentado para traer “salvación” de las garras de la oscuridad. Estos dioses muestran ser los mismos una y otra vez, liderados por Samael, quien ha sido la figura negativa de Dios, y al que aún hoy muchos confunden con Dios, por no ser el Espíritu quien realmente les guía. La historia de Abraham trae renovación al plan maestro prediseñado. La escritura reseña: «He aquí palabra de Iaheveh, a él, diciendo: No te heredará éste, sino uno que salga de tu interior te heredará. Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu semilla. Y creyó en Iaheveh, y le fue reconocido como justicia. Y le dijo: Yo soy Iaheveh, quien te sacó de Ur Casdim, para darte a heredar esta tierra.» (Gén. 15:4-7).

Abraham, ¿necesitaba que le recordase Iaheveh que fue Él quien le sacó de Ur Casdim? ¿O más bien el enviado de Iaheveh le reiteró su naturaleza para, además, evitar confusiones? Abraham no vio realmente a Dios, y por eso lo que vio, que le mandó salir de Mesopotamia, se le apareció en una forma nueva y le dijo que era “de parte” del mismo que previamente le había aparecido. Esta aclaración se debió dar varias veces en la vida del patriarca, para que no fuese engañado por los otros. Dios no llamó a Abraham a entablar guerra contra nadie ni a obligar a nadie a aceptar a sus creencias. No obstante, fue enviado a retomar una tierra que por herencia era suya (Jubileos 9:14 y 10:29-35). ¿Y qué ocurre con el derramamiento de sangre desde que Israel huyó de Egipto hasta años después de tomar la tierra de Canaán? Israel obedecía la voz de los ángeles que fueron enviados en nombre de Iaheveh (compárese Éx. 3:2 con Marc. 12:26 y Hech. 7:30), en pro de tomar la tierra prometida, una tierra plagada de linaje maldito (cananeos) y gigantes rebeldes (refaitas).

Ni los anakim (anacenos o anaquitas) ni los pueblos satanistas de alrededor -los cuales veneraban a sus dioses y estaban sentados en una mala predisposición hacia los hijos de Israel-, iban a permitir el acceso a dichas tierras a estos hebreos. La Escritura es concisa al respeto de la llegada de Israel a aquellas tierras una vez habían salido de Egipto e iban por el Sinaí: «Y trajeron a los hijos de Israel palabras sobre la tierra que reconocieron, diciendo: La tierra que atravesamos para reconocerla, es tierra que traga a los que se asientan en ella; y todo el pueblo que vimos en medio son personas enormes. Y allá vimos a los Nefilim, hijos de Anak, entre los Nefilim, y éramos nosotros, a nuestros ojos, como langostas; y así les parecíamos a sus ojos.» (Núm. 13:32-33) Los israelitas estaban obligados a obedecer los mandatos y normativas que los ángeles que ostentaban el nombre de Iaheveh les establecieron y fijaron como normas de conducta y estilo de vida. Era la estricta dictadura lo que los ángeles de Iaheveh fueron mandados a mantener para empujar al pueblo a la disciplina, dado que se quería hacer de ellos un pueblo santo. No obstante, la actitud de los hebreos provocó a los mensajeros que llevaban a cabo el plan, y ratificó la obligatoriedad de reducir a los potenciales enemigos de la nación, antes de que esta se fragmentase (Deut. 2:17-29).

Ahora, comprendiendo que no se trata de Dios, realmente, sino de emisarios suyos que tienen labor de identificar las virtudes y el plan divino, tienen sentido muchas de las aparentes arbitrariedades que se llevaban a cabo para limpiar el terreno del pecado, la rebelión y el mal, que están sembrados en este mundo, así como múltiples aspectos que parecen contrarios unos con otros (Zac. 3:2). Dios no es hombre, pero vemos la mano militar en Éx. 15:3: «Iaheveh varón de guerra; Iaheveh es su nombre.» En hebreo, “ish miljamáh” es un modo de decir “guerrero”: “Iaheveh es guerrero”. Es evidente que esta no es una característica o don arbitrario o natural, sino una propiedad o responsabilidad asumida, a razón de la lucha contra la oscuridad. Esta identificación se mostraba de muchas formas sorprendentes que eran, en pequeña escala, una representación de la gran majestad inconmensurable que tiene Dios arriba.

 

Frederick Guttmann R.

5 comments

  1. Deseo recibir este tipo de artículos pues me parecen que responden a todas mis dudas sobre Dios y sus designios en el orden mundial. Los felicito por el artículo anterior

    1. Hola Luis. Muchas gracias por tu aprecio hacia nuestro trabajo. Si quieres ir recibiendo el material que se irá subiendo a diario al blog solo debes suscribirte añadiendo tu correo electrónico. 🙂 Un abrazo y bendiciones.

        1. Saludos Daimer.
          He revisado nuestra lista de suscriptores y no constas como tal. Para que te lleguen las notificaciones de lo que a diario vamos subiendo al blog es necesario que te suscribas. Es muy fácil. Solo tienes que poner tu correo electrónico y hacer clic en el botón “enviar suscripción”. Esto lo encontrarás en el menú de la derecha.
          Bendiciones! 🙂

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *