Tema 1 (Módulo II) – ¿Qué es la Biblia?

La escritura Hebrea. ¿Cómo podemos iniciar hablando sobre temas importantes y basarnos en la Escritura Sagrada hebrea si antes no aclaramos lo que son esas “escrituras”?

La Biblia fue constituida como tal en el año 382 d.C., en el Sínodo de Roma, bajo el mandato del emperador romano Teodosio I. En esta reunión se decretó principalmente al azar que 72 libros de la Historia Patria de Israel conformarían “La Palabra de Dios” y serían los únicos escritos aceptados como “inspirados por Dios”. Esta versión fue llamada la “Vulgata”. Posteriormente los protestantes descatalogaron 6 libros más, dejando un total de 66 libros que conforman la Biblia convencional. El resto de libros fueron guardados (en griego: “apokripuos”), de dónde vino el llamarlos “apócrifos”, aunque también se habla de escritos “Deuterocanónicos” (Defto-Kanon), es decir: “Fuera del Canon” o “descartados” (lo que no aceptan ni judíos ni protestantes). Los deuterocanónicos fueron los que se retiraron de lo que por costumbrismo muchos llama “Biblia Católica”. La palabra “kanon” proviene de la raíz griega: “medido”. La palabra “deuto”, también viene de la raíz “deúteros”, que significa: “segundos”, es decir: “medidos secundarios” o “considerados secundarios”.

La palabra “Biblia” procede de la lengua griega, y significa “Librería” (en griego moderno) o “Compilación de Libros” (bajo el prisma del griego antiguo), de ahí que digamos “Biblio-teca”. Ésta fue dividida en dos grupos importantes: Antiguo Testamento y Nuevo Testamento, tomando como referencia para esta separación el nacimiento de Jesús. La palabra se origina, a través del latín, en la expresión griega τὰ βιβλία τὰἅγια (ta biblía ta hágia: “los libros sagrados”), acuñada por vez primera en el 1ª Macabeos 12:9, siendo βιβλία el plural de βιβλίον (biblíon, “papiro” o “rollo”, y, por extensión, “libro”). Se cree que este nombre nació como diminutivo del nombre de la ciudad de Biblos (Βύβλος, Býblos), importante mercado de papiros de la antigüedad, ubicada en el actual Líbano.

Antiguo Testamento

Lo que se abrevia como A.T. (Antiguo Testamento), empieza con la historia de la creación, de Adán y Eva, y la descendencia de ellos como “linaje de Adán” para establecer más tarde una nación, con el llamado que tuvo Abraham. Su nieto recibe el nombre de Israel y comienza la historia de las 12 tribus, que proceden de sus hijos. Más adelante, el Antiguo Testamento (Antiguo Pacto) habla sobre las leyes de este pueblo, los jueces, profetas, reyes y guerras de la nación, hasta el momento en que son desterrados de su tierra, primero por mano de los asirios, luego por los babilonios y al final por los romanos. Debido a que Dios hace un pacto con Abraham este se considera el “Antiguo Pacto” que tiene vigencia hasta Jesús, pasando por Moisés y la ley establecida en el desierto.

Originalmente no se denominaba “Antiguo Testamento” –de hecho, esos son términos inventados por el romanismo-, sino “TANAJ” o “TANAQ” (T.N.Q.), que son las iniciales de los 3 grupos de escritura en ella compilados: 1. Torah, 2. Nebiím y 3. Qetubím.

1. Torah: Son los 5 primeros libros. Estos fueron denominados en griego: “Pentateuco” (Cinco Pilares) y constan de los libros del Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Muchos creen que los nombres no fueron ajustados por la Iglesia Católica Apostólica Romana acorde a la lengua original para de esta manera quitar derecho al idioma hebreo y cambiar el significado de la verdad ahí resguardada. La palabra “Torah” significa “ley” y también “doctrina”, y proviene del hebreo “Or” (luz), queriendo asimismo decir: “Et ha Or” (Esa la Luz).

– Génesis: Proviene de la lengua griega, y en ella significa “generaciones”. Esta voz es equivalente al hebreo “toldot”, de donde viene el nombre de la ciudad española de “Toledo”, ya que esta designación genéricamente establece las genealogías de la raza humana descendiente de Adán hasta Jacob, el padre de la nación de Israel. Originalmente este libro se llama “Barashit” o “Bereshit”, que significa “en el Principio”, aunque se forma de la voz “Bará” (crear), por lo que se sugiere también una posible alusión a: “la creación”.

– Éxodo: Proviene de la voz griega que traduce “Salida”, y originalmente se denomina “Shemot”, que del hebreo significa: “nombres”. Se le conoce popularmente como “Salida”, pues relata la travesía de Israel al abandonar Egipto y entrar a la Tierra Prometida. Aquí se enseñaron los Diez Mandamientos.

– Levítico: El nombre romano fue puesto debido a una de las 12 tribus de los hijos de Israel, concretamente “Leví”, pues parte de las normativas sacerdotales. En los levitas recaía la responsabilidad espiritual de la nación, y en este libro es donde se decretan la mayoría de las ordenanzas que Moisés enseña al pueblo para mantener la higiene y el orden público. No obstante, el nombre original de este libro es “VeYkrá”, que quiere decir: “Y Llamó”, pues es cuando se entiende que Dios llama a su pueblo de Israel a servirle, concretamente a los levitas.

– Números: Es el cuarto libro, pero su nombre original es “BaMidbar”, es decir “En [el] Desierto”. Este culmina la historia de la nación de Israel en el desierto para dar lugar al inicio de la vida en su Tierra Prometida.

– Deuteronomio: Proviene de la voz griega “Deúteros-nómos”, que traduce en español: “Segunda Ley”, pero en hebreo es “HaDbarím” (“Las Cosas” o “Las Palabras”). Consiste en el final de las enseñanzas de “la Ley”, que vino por medio de ángeles que se la dieron a Moisés para enseñarlas al pueblo, y también fue reiterada por medio de los santos profetas: «Entonces, ¿por qué la Ley? Fue añadida por causa de las transgresiones, hasta que viniese la semilla a quien [fue hecha] la promesa de no ser juzgados; y esta Ley fue ordenada por medio de ángeles en mano de mediador.» (Gálatas 3:19) Y también está escrito: «Quienes recibisteis la Ley por orden de múltiples mensajeros santos, y no la guardasteis.» (Hechos 7:53) Y así mismo dice: «Porque si a través ángeles fue dicha la Palabra hecha firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución (juicio)…» (Hebreos 2:2).

2. Nebiím: Son todos los libros de los profetas de Israel, los cuales son ordenados por judíos en Profetas Mayores y Profetas Menores, o Profetas Primeros y Profetas Posteriores. Profetas Primeros: Iahushea (Josué), Shoftim (Jueces), Shmuel A & B (1ª y 2ª Samuel) y Melejim A & B (1ª y 2ª Reyes). Profetas Posteriores: Ishaiah (Isaías), Irmiah (Jeremías), Ijzkel (Ezequiel), Hosha (Oseas), Ioel (Joel), Amos, Obdiah (Obadía, Abdías), Ionah (Jonás), Miqah (Miqueas), Najum (Nahúm), Jabkuk (Habacuc), Tzfaniah (Sofonías), Jagi (Ageo), Zaqriah (Zacarías) y Malaqi (Malaquías). Nebií significa en hebreo “vidente” o “profeta”.

3. Qetubím: Son todo el resto de escritos históricos de la nación, tales como los libros de los jueces, de los reyes, de las guerras, palabras sapienciales, de las invasiones y, en general, todos los eventos trascendentales. Se llama “qetubím” debido a que en la lengua hebrea eso significa: “Escritos”. En el orden judío se trata de Tehilim (Salmos), Mashli (Proverbios), Iob (Job), Sir haSirim (Cantar de los Cantares), Rut, Iqah (Lamentaciones), Kahelet (Qoelet, Eclesiastés), Ester, Daniel, Ezra (Esdras), Nejmiah (Nehemías), Dbarei haImim A & B (1ª y 2ª Crónicas).

La historia de la TANAQ comprende varias fechas: Las de la Torah (Pentateuco) que van desde la Creación hasta el 1.500 a.C. Si nos referimos al inicio de la redacción del Barashit (Génesis), que comprende el 1.300-1.500 a.C., cuando Israel sale de la tierra de Egipto e inicia el libro de Shemot (Éxodo); posteriormente los libros de VaYkrá (Levítico), BaMidbar (Números), y HaDbarím (Deuteronomio) giran desde esos años hasta la entrada a la Tierra Prometida en Canaán, lo cual comprende un intervalo de únicamente 40 años. Este bloque de 5 libros fue bien, entregado por los ángeles a Moisés, o él lo trascribió por mandato e instrucción directa de ellos en el monte Sinaí.

La historia de los Nebiím (Videntes/Profetas) empieza con el profeta Samuel que se menciona en el libro de Los Reyes sobre el año 1.000 a.C. y termina con el profeta Zacarías. Esto fue varios cientos de años antes de Juan, quien bautiza a Jesús, en tiempos del rey Herodes.

La historia de los Qetubím (Escritos) va desde los jueces, al inicio del desarrollo de la vida de la nación de Israel en la Tierra Prometida en Canaán, así como de los reyes y otros personajes importantes. Estos

Nuevo Testamento

Llamado en hebreo “Brit HaJadashá” (El Nuevo Pacto), constituye toda la historia que comprende desde el nacimiento de Jesús, bajo el imperio romano, hasta la Revelación de Juan (el libro del Apocalipsis) sobre el año 90 d.C., pasando por todo el ministerio de Jesús y de sus apóstoles. Realmente el Nuevo Pacto empieza la noche de Pascua cuando Jesús bendice el pan y el vino, y luego es entregado a sus enemigos.

Empieza con 4 “evangelios”, le sigue una carta de los Hechos, 13 cartas de Pablo, una carta a los Hebreos, una de Jacobo hermano de Jesús, otra de Judas otro hermano suyo, dos de Pedro y tres de Juan, concluyendo con Apocalipsis. Lo que llaman Evangelios ([Buenas] Noticias] corresponden con una breve biografía de Jesús tomada por el apóstol Mateo (quien según el Evangelio de Valentino 11:41, fue puesto como uno de los tres apóstoles a los que Jesús dijo que «el primer misterio ha ordenado escribir todas las cosas que yo diga y haga y cuantas cosas veáis»), Marcos (quien no se aclara si es el mismo Juan Marcos), Lucas, un médico sirio (de Antioquía, discípulo de Pablo) y el apóstol Juan. Aunque en los primeros siglos contaban también como evangelios el de Tomás y Felipe, entre otros, se considero dejar solo 4. La carta de los Hechos de los Apóstoles, es una redacción de Lucas, que realmente se centra en la conversión y obra de Pablo.

Las 13 cartas de Pablo son las que se consideraron que debían quedar en constancia, siendo destinadas a algunas de las más importantes congregaciones del cristianismo gentil aquel entonces, y a discípulos suyos. Primero escribió al colectivo cristiano romano, y luego a las iglesias que él gestionaba, y que se hallaban en las ciudades de Corinto (cerca de Atenas), Gálatas (en la zona norte de la actual Turquía), Efesio (en la costa del Egeo, frente a Grecia), Filipos (en Macedonia), Colosas (al lado de Éfeso) y Tesalónica (al norte de Grecia). Además de la carta a los Laodicenses, se suprimieron otras cartas, o simplemente se perdieron. Las otras letras de Pablo fueron enviadas a Tito, Filemón y Timoteo. De los 12 apóstoles y demás discípulos no quedó en constancia sino lo expuesto por Juan, algo de Pedro, Jacobo (Santiago) y Judas, que fueron los líderes del cristianismo judío (Gálatas 2:9). Posteriormente, unos 30 años después de Pablo, quedando, según se afirma, solo Juan, de entre los apóstoles, tuvo la visión del fin de los días en su exilio, en la isla griega de Patmos, por orden del emperador Domiciano. Esto se apoya de Justino Mártir, en su Diálogo con Trifón (81.4), quien dice que Juan de Patmos fue uno de los Apóstoles de Cristo.

 

Otros textos sagrados

La versión latina “Vulgata”, fue de donde se mantuvo la versión bíblica de la Iglesia Católica, contiene 6 libros más, aunque la versión original conserva algunos breves escritos adicionales, aparte de los que guardan Católicos Ortodoxos y Cristianos Etíopes. También están los registros hebreos, que despectivamente reciben el nombre de “pseudo-epigráficos”, dado que sus detractores no hayan forma de corroborar que hayan sido escritos porque dice que los redactó. Luego están los apócrifos del Nuevo Testamento, y los escritos de los llamados “Padres de la Iglesia”. Algunos de los libros que aún se conservan en biblias católicas y ortodoxas, son: 1ª de Esdras y 4ª de Esdras, Judit, Tobías, 1ª y 2ª de los Macabeos, Sirácida, Sabiduría y Canto de Manasés. ¿Pero son validos estos libros? Escrito está: «Toda Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para convencer, para corregir, para disciplinarse en la rectitud, de modo que sea adecuado el hombre de Dios, para toda buena obra completo.» (2ª Timoteo 3:16-17) La versión hebrea de este texto afirma: «Toda escritura sagrada ante el Espíritu de Dios es, y lista para instruir, y para argumentar, para responder al alma, y para corregir en senda de justicia, y ser terminado varón de Dios delante [suyo], y certero para todo buen hacer

El Señor se ha manifestado a la humanidad de diferentes maneras y en distintas épocas, dejando constancia que ha sido escrita, por eso vemos que igualmente a dado palabra a otras naciones, como describe el libro de Mormón: «¿Por qué murmuráis por tener que recibir más de mi palabra? ¿No sabéis que el testimonio de dos naciones os es un testigo de que yo soy Dios, que me acuerdo tanto de una nación como de otra? Por tanto, hablo las mismas palabras, así a una como a otra nación. Y cuando las dos se junten, el testimonio de las dos se juntará también. Y hago esto para mostrar a muchos que soy el mismo ayer, hoy y para siempre; y que declaro mis palabras según mi voluntad. Y no supongáis que porque hable una palabra, no puedo hablar otra; porque aún no está terminada mi obra; ni se acabará hasta el fin del hombre; ni desde entonces para siempre jamás.» (2ª Nefi 29:8-9) Pero, ¿es posible que el Señor hiciera otras obras en otros lugares y con otras personas que no fuesen los de la casa de Judáh? Lo cierto es que Jesús mismo dijo: «Y otras ovejas tengo, [las] cuales no son de este redil; que me es necesario traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, [y] un pastor.» (Juan 10:16).

Hay mucho material histórico de Israel, pero es bueno que siempre se investigue con lupa. Textos complementarios han sido hallados desde 1945 hasta fechas recientes, y todos ellos complementan más el bagaje cultural hebreo, israelita, judío y mesiánico, incluso los registros de Oxyrrinco, desde 1897.

 

Frederick Guttmann R.

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