El Misterio de Babilonia – parte 4 (el Fénix Americano)

EL MISTERIO DE BABILONIA

Parte 4 – El Fénix Americano

 

Además de hablarnos del poder del la Gran Babilonia, las profecías nos advierten de su fatal destrucción. Si la tesis más aceptada (de que dicha “ciudad” es figurativamente una alusión a los EE.UU. de América) es correcta, el misterio podría estar resuelto. Poderes oscuros vienen rigiendo nuestro mundo desde la remota antigüedad, levantando imperios, uno tras otro, y dirigiendo a sus líderes. Simbolizados por medio de cabras y carneros, bestias león, leopardo u oso, alas de un gran águila, incluso como cabezas de la última gran bestia, todos estos reinos y sus organizaciones y elementos en la sombra son mantenidos hasta hoy a través del Illuminati y sus ramas.

La última fase del plan de la élite es erigir el mayor poder que jamás haya existido sobre la Tierra, al cual Apocalipsis denomina ‘Thiriou’ (la Bestia), pero, ¿cuál será la jugada maestra para concluir el rompecabezas que deje listo su tan ansiado – y por miles de años estudiado – proyecto? De acuerdo a toda la información que se conoce – al menos hasta cierto grado, y por quienes estudiamos estos temas – la élite debe llevar abajo la economía del mundo, provocar una crisis financiera y bancaria sin precedentes. Dado que el dólar estadounidense es la base de esto, es importante tener presente que dicho país sería seriamente afectado por esto, incluso más que el resto de naciones que dependen de las transacciones e intercambios con su dólar. Si fuese posible, otro de los puntos a alcanzar sería la eliminación de las fronteras nacionales, creando solo 10 súper-naciones, de conseguir esto habría un gobierno global basado en 10 secciones con solo 10 “príncipes” sobre estas regiones (algo a imagen de las 10 secciones FEMA en que secretamente se divide EE.UU.).

Otra estratagema parte de someter a toda la sociedad, pero dado que voluntariamente esto no se podría conseguir a nivel mundial, deberán reducir la población, dejando un mínimo de personas sobre el planeta (siendo así más fácil de controlarlas). Para ello ya habrían venido usando varias piezas maestras – pero no a nivel masivo – para lo cual se combinaría el aspecto de guerra y enfermedad virulenta, con el del hambre. La propagación de guerras transnacionales, civiles y entre potencias desestabilizaría a todos los países eliminaría a millones de personas por la guerra y mantendría un estado de deseo de paz prioritario en las masas. El uso de epidemias diseminadas por los grandes núcleos poblados, las grandes ciudades, se esparciría rápidamente llevando la mortandad a todas partes en cuestión de días. Sumado a esto el factor del colapso económico causaría la miseria en cada lugar, y provocaría la dependencia absoluta de los civiles al aparato gubernamental, para recibir raciones alimentarias a cambio de servicios: venderse al gobierno. Así toda la sociedad sería esclava de su nación y estamentos.




Se podría decir que para alcanzar dichos planes no sería necesario eliminar las fronteras de los países, pero, ¿se podrían de acuerdo todas las naciones para usar el mismo método? Aún siendo así, seguiría existiendo la división fronteriza, las diversas lenguas, banderas y madres patrias. ¿Cómo puede conseguirse que los países acepten un solo gobierno mundial? Las opciones loables son una guerra nuclear global que acabe con las estructuras de las potencias hoy establecidas y los países bajo ellos; un problema común que trascienda la propiedad nacional, y para ello podría hablarse de una epidemia imparable e implacable que acabe con casi toda la humanidad, un enemigo cibernético que tirase abajo todos los sistemas de las grandes ciudades del planeta, e incluso la invasión de extraterrestres, aún cuando no tuviese que ser cierta y solo fuese necesario ser inventada mediáticamente.

Con todo, nada de esto implica la prioridad que se da a la destrucción de la “gran Babilonia”, al lado de la destrucción del resto de países del mundo, salvo que su caída no sea exactamente parte del plan fijado. Es decir, podríamos estar hablando de un complot interno para traicionar a la entonces cabeza bajo el poder, lo cual se sumaría al castigo divino que pende sobre ella. Esto da dos opciones: o la élite pretende no depender de esta ramera, o su caída no era parte de su proyecto y fue algo causado “por Dios”. Una tercera opción podría fraguarse, y ser muy plausible, que es la suma de ambas posibilidades si la propia élite ya sabe lo que viene sobre ella. Dicho de otra manera, si el poder en la sombra quisiese perpetuar su legado, ¿no usaría todos sus recursos y medios al alcance para estudiar todas las futuras posibilidades en su contra? Mucho se ha dicho de que la élite también estudia y conoce las profecías, incluso que las usa para anticiparse a eventos, tratar de evitarlos o tergiversarlos, o, incluso, en el peor de los casos para ella – sabiendo que no tiene más alternativa y su castigo es inevitable – planear su propia ‘muerte y resurrección’.

¿Por qué el poder oscuro en la sombra de la masonería pretendía que el logo de los EE.UU. fuese originalmente un fénix y no un águila? El fénix (el Bennu egipcio) representa el suicidio en combustión incendiaria para renacer nuevamente en pleno vigor de entre las propias cenizas: «A partir de entonces, cuando el límite del tiempo del Fénix vendrá alrededor, habrá una raza de pueblos viniendo a saquear, tribus confundidas, enemigos de los hebreos. Entonces Ares irá a saquear a Ares; y él mismo destruirá a los altivos amenazantes de los romanos. Para [que] el poder de Roma perezca entonces mientras estaba en su floración; Una antigua reina con ciudades morando alrededor, nunca más prevalecerá la tierra fértil de Roma, cuando fuera de Asia uno ha de venir para gobernar con Ares. Y cuando él haya obrado todas estas cosas, vendrá después a la ciudad.» (Oráculos Sibilinos, Libro VIII. Versos 180-195) ¿Sería esta ya una idea premeditada que asumía que en algún momento esa nación ardería y renacería más fuerte de sus propios escombros? Muchas profecías tienen el componente o “asterisco” que da lugar a cierta variación, o incluso que no se cumpla, pero esto no parece ocurrir con lo descrito en Apocalipsis, lo cual deja claro que es un plan maestro que va más allá de cualquier otro destino que pudiese esperarse o modificarse. Esto es lo que pasa con la caída de la gran Babilonia: es inevitable.

Apocalipsis parece darnos una descripción de ello al decir: «Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada. Toda la tierra se maravilló en pos de la bestia…» (Cap. 13:3, RVA 95) ¿Sus cabezas? En latín ‘cabeza’ es ‘Capita’, de donde viene la voz ‘capital’ o ‘cede’. El verso 12 añade que el Anticristo motivará y persuadirá a «la tierra y sus habitantes» para que «adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada.» Esta bestia renacida no tendría ya que ser como la anterior con un mundo destruido por la miseria, el hambre, la ruina, las plagas virulentas, la desolación, la despoblación y, por encima de todo, sin competencia, ya que las grandes naciones y potencias nucleares se habrían destruido todas unas contra las otras. Jesús advirtió que esto no sería el fin, sino solo el COMIENZO del Apocalipsis – lo cual concuerda bastante con las señales que se ven hoy día en el mundo y que además parecen vislumbrarse en un el horizonte, y no para un tiempo lejano sino muy próximo): «Pero cuando oigáis de guerras y de rumores de guerras, no os turbéis, porque es necesario que así suceda; pero aún no es el fin, pues se levantará nación contra nación y reino contra reino; y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres y alborotos; principios de dolores son estos.» (Mar. 13:7-8, R95)

Fuera de interpretaciones y suposiciones, es notorio que dichas advertencias no son algo genérico de toda la historia, sino el preludio del fin de esta era antes del inicio del reinado de Jesucristo en su segunda venida: «todo esto es solo principio de dolores». (Mat. 24:8, RVA 95) Habrá una mezcla de eventos graves, llamada ‘gran Tribulación’, luego un breve reinado del Anticristo seguido por la guerra de Harmagedon, y luego el regreso del Señor. Es más, una clara señal de esto es la misma descripción que dio mucho tiempo antes de Juan el profeta hebreo Joel al hablar del uso de armas termonucleares – y enfatizando en que no será el final, sino el principio de toda esta transición -: «Haré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, fuego y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre, antes que venga el día, grande y espantoso, de Iaheveh.» (Joel 2:30-31, RVA 95) A esto se refería el profeta Jeremías al afirmar: «no desmaye vuestro corazón, ni temáis a causa del rumor que se oirá por la tierra; en un año vendrá el rumor, y después en otro año rumor, y habrá violencia en la tierra, dominador contra dominador.» (Jer. 51:46, R60)

El componente que agrega la alusiones respecto de los terremotos se complementa con otras citas y profecías que agregan más detalles en torno al fenómeno sísmico (clave del fin de esta era según las profecías mayas y aztecas), que será furia de la naturaleza rebelándose contra la humanidad por lo que le estamos causando y lo que le causaremos (hay que imaginarse cómo será el escenario global tras el estallido de la inminente e ineludible guerra nuclear, y las consecuencias medioambientales que tendrá). Lo que podría parecer más desconcertante es que, de ser cierto que los EE.UU. son la gran Ramera (la gran Babilonia) y ha de ser sacrificado para un objetivo mayor del Nuevo Orden Mundial, ¿cómo le vencerán? Si hablamos de un paroxismo atómico, ¿quién podría vencer a esta súper potencia? La nación con más probabilidades es la que va en cabeza del poder militar mundial: Rusia. La otra sería la principal economía actual y una de las principales potencias nucleares: China. Las otras, que son europeas (como Francia, que oficialmente es la 3ª potencia nuclear mundial), la India, Arabia Saudí o Israel, son aliados de EE.UU., y solo en la lista podrían incluirse a enemigos como Corea del Norte e Irán, que están lejos de poder representar una verdadera amenaza a Norteamérica, al menos si están solos contra ella.




Pero, ¿qué pasaría si la teoría de que EE.UU. será auto-atacado cobra vida? Una combinación de dos o más eventos simultáneos, como un EMP (ataque de pulso electromagnético), un ataque cibernético a la red bancaria o a la red eléctrica, una invasión de tropas chinas a la Costa Oeste, un ataque biológico o con bombas micro-nucleares en centros densamente poblados de las principales ciudades, una guerra civil dentro del propio país y/o la imposición de ley marcial, o desastres naturales, sea por la falla de subducción de Cascadia o por la erupción de la súper-caldera de Yellowstone. Ciertamente muchos creemos que todos estos escenarios ocurrirán, y vendrán sobre los EE.UU. casi de forma seguida (muchos simultáneamente o en cosa de días, semanas y meses). Esto nos lleva a recordar algunas de las tantas profecías que existen sobre el destino de la gran Babilonia (o directamente sobre “EE.UU.”, como dicen los que afirman haber recibido la visión o revelación): «porque del norte vendrán contra ella destruidores» (Jer. 51:48, R60) No citaré a cada uno de los tantos anunciadores – aunque fuesen los más conocidos – ya que a la larga describen casi lo mismo con distintas palabras o detalles, coincidiendo con Apocalipsis y el libro del profeta Jeremías (cap. 23, 50 y 51). Así es el caso del verso 1 del capítulo 51: «Así ha dicho Iaheveh: He aquí que yo levanto contra Babel y contra los que se asientan en ella espíritu de destrucción

El vocablo final aquí, ‘Mashjit’ – en hebreo – no se refiere a que Babilonia (Babel) destruirá a otros, sino que sobre él caerá desolación, destrucción y ruina en escalada, como una plaga. De hecho, la raíz de Mashjit es de la forma Mashij (Mesías), o sea, el espíritu del Mesías vendrá contra Babilonia, «Enviaré a Babilonia aventadores que la avienten, y vaciarán su tierra; porque se pondrán contra ella de todas partes en el día del mal.» (Jer. 51:2, RVA 95) Posteriormente otros detalles importantes que nos refiere el profeta declaran: «Caerán muertos en la tierra de los caldeos y alanceados en sus calles.» (vers. 4) ¿Tierra de los caldeos? La palabra ‘caldeo’, que identifica al pueblo que dio origen a los babilonios – y que comparte raíces con la lengua aramea -, se define originalmente como ‘Casdim’ en hebreo, o ‘Kaldo’ en arameo. ¿Qué significa este vocablo? Según Sitchin (1976), «Durante generaciones, por todo el mundo antiguo, el nombre «caldeo» fue sinónimo de «observadores de estrellas», de astrónomos.» (El Doceavo Planeta, cap. 6) A nivel mundial, ¿qué organismo destaca por sus avances y preeminencia en el estudio del espacio y del inicio de los viajes espaciales? La ‘Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio’ de los EE.UU., conocida por sus siglas en inglés ‘NASA’.

Aparte de esto, la definición hebrea ‘Casdim’, aunque es aparentemente de origen desconocido, se puede leer también como ‘Ka.Shedim’, donde el término ‘Shedim’ quiere decir ‘demonios’, y ‘Ka’ hace de relativo ‘como’ (a semejanza de), de sustantivo ‘porque’ (debido a que) o de conformidad, circunstancia o multiplicación. Si bien, antes que la idea de demonio, Shedim se entendía como el concepto de criaturas espirituales, entes o seres de la naturaleza. Por ejemplo, los genios eran algo semejante a un Shed o Lammasu (Karubu o Querubín), y la idea derivaba de la asociación con el mismo sonido ‘Shedeh’ (campo), de la forma semítica ‘Shedu’, misma raíz de Shed. Por ello muchas veces se usaba el coloquialismo o eufemismo de ‘Behemah ha.Sedeh’ (bestia del campo) o ‘Ziím’ (fieras) para referirse a espíritus de la naturaleza, regularmente malévolos. Eso explicaría el apartado de Apocalipsis que habla del 4º Caballo (el pardo), que trae la enfermedad y la muerte masiva por la combinación de varios factores arriba mencionados: «para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.» (Apoc. 6:8, RVA 60) Si el uso del vocablo ‘caldeos’ en Jeremías 51 es un mensaje críptico que evoca a la gran Babilonia, coincide con la propia visión del apóstol Juan: «…Ha caído, ha caído la gran Babilonia, pues se ha hecho morada de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y guarida de toda ave inmunda y aborrecible.» (Rev 18:2 R60)

Si los simbolismos que usa se combinan con otros conceptos dentro de un contexto, suelen identificar una asociación. Hay tantos casos bíblicos que destacar que serían para varios libros, pero en esta ocasión claramente es una descripción de todo tipo de entes demoniacos (incluso el vocablo que se traduce como ‘ave’, del griego ‘Ornéou – en vez de decir ‘Poulí’ (pájaro, ave) -, es del mismo cognado de Ornias, principal de los demonios de Baal-Zebub, según los textos secretos de Salomón), una clara analogía con Jeremías 51:37: «Y será Babilonia montones de ruinas, morada de chacales, espanto y burla, sin morador.» ¿Chacales? En hebreo se dice Tanim, la misma raíz de Tanin (dragón), ambos eufemismos relativos a entidades demoniacas. Observemos algunas otras importantes analogías que vinculan la gran Babilonia-Ramera de Apocalipsis con la Babilonia descrita en Jeremías 51 (y que por la descripción es evidente que no solo hablaba de la antigua Babilonia de Nabucodonosor, sino de la futura, toda vez que dice que estaba “entre muchas aguas” – y esa ciudad no tenía mar – y que fue un imperio que “asoló toda la Tierra” – aún cuando el mismo no abarcó sino ciertos reinos en creciente fértil-):

  • – «Huid de en medio de Babilonia, y librad cada uno su vida, para que no perezcáis a causa de su maldad; porque el tiempo es de venganza de Iaheveh; le dará su pago.» (Jer. 51:6, R60); «Salid de en medio de ella, pueblo mío, y salvad cada uno su vida del ardor de la ira de Iaheveh.» (vers. 45)
    • «Y oí otra voz del cielo, que decía: “¡Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados ni recibáis parte de sus plagas!, porque sus pecados han llegado hasta el cielo y Dios se ha acordado de sus maldades.» (Apoc. 18:4-5, R95)
  • – «…embriagó a toda la tierra; de su vino bebieron los pueblos; se aturdieron, por tanto, las naciones.» (Jer. 51:7, R60)
    • «Con ella han fornicado los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación”.» (Apoc. 17:2, R95)
  • – «Tú, la que moras entre muchas aguas, rica en tesoros, ha venido tu fin, la medida de tu codicia.» (Jer 51:13 R60)
    • «…te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas.» (Apoc. 17:1, R95), «La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, adornada de oro, piedras preciosas y perlas» (vers. 4)
  • – «…incendiadas están sus casas, rotos sus cerrojos.» (Jer. 51:30, R60); «Los vados fueron tomados, y los baluartes quemados a fuego, y se consternaron los hombres de guerra.» (vers. 32)
    • «y viendo el humo de su incendio dieron voces, diciendo: “¿Qué ciudad era semejante a esta gran ciudad?”.» (Apoc. 18:18, R95)

Además de estas breves coincidencias hay muchas otras, en especial las que coinciden con la descripción de los EE.UU. de hoy día. Ese es el caso de los versos 12 al 14: «Levantad bandera sobre los muros de Babilonia, reforzad la guardia, poned centinelas, disponed celadas; porque deliberó Iaheveh, y aun pondrá en efecto lo que ha dicho contra los moradores de Babilonia. Tú, la que moras entre muchas aguas, rica en tesoros, ha venido tu fin, la medida de tu codicia. Iaheveh Tzabaot juró por sí mismo, diciendo: Yo te llenaré de hombres como de langostas, y levantarán contra ti gritería.» ¿Reforzad la guardia? ¿Poner centinelas? ¿Disponed celadas? Esto es ESTADO DE EXCEPCIÓN. ¿Levantarán griterío? ¿Está hablando de turbas y turbas de manifestantes y protestas? «He aquí yo estoy contra ti, oh monte destruidor, dice Iaheveh, que destruiste toda la tierra; y extenderé mi mano contra ti, y te haré rodar de las peñas, y te reduciré a monte quemado. […] Alzad bandera en la tierra, tocad trompeta en las naciones, preparad pueblos contra ella; juntad contra ella los reinos de Ararat, de Mini y de Askenaz; señalad contra ella capitán, haced subir caballos como langostas erizadas.» (Jer. 51:25-27) ¿Mini y Askenaz? Esas regiones son actualmente rusas (fueron anexadas por la Unión Soviética)

Muchos han dicho que Dios estableció los EE.UU. como una nación cristiana y un soporte para Israel, pero han renegado de la religión de sus Padres Fundadores y dejarán de ser un apoyo a Israel (ya que la profecía advierte que Israel estará solo ante sus enemigos): «Todo hombre se ha infatuado, y no tiene ciencia; se avergüenza todo artífice de su escultura, porque mentira es su ídolo, no tiene espíritu. Vanidad son, obra digna de burla; en el tiempo del castigo perecerán.» (Jer 51:17-18, R60) En un tiempo fue una herramienta de Dios, y que cada vez más apostata de la fe y de la verdad: «Copa de oro fue Babilonia en la mano de Iaheveh…» (vers. 7) Luego parece citar la referencia a la “herida mortal”, que aunque fuese sanada, no volvió a ser la misma: «Curamos a Babilonia, y no ha sanado; dejadla, y vámonos cada uno a su tierra; porque ha llegado hasta el cielo su juicio (vers. 9) Es además interesante que diga que cada uno de los que estaban ahí “regresasen” a su propia tierra, como si asumiese que se trataba de un lugar polifacético, multiétnico o una sede mundial. Un verso que nos recuerda al Complejo Militar-Industrial de EE.UU. es el 25, que sostiene: «He aquí yo estoy contra ti, oh monte destruidor, dice Iaheveh, que destruiste toda la tierra; y extenderé mi mano contra ti, y te haré rodar de las peñas, y te reduciré a monte quemado.» Sabemos la cantidad de invasiones que ha llevado a cabo EE.UU., y las bases que posee en todas partes, pero además cabe señalar la actividad férrea y encubierta de la CIA y el CFR en cada nación para desestabilizarla y sujetarla al poderío estadounidense.




Entre las calamidades que se han advertido sobre EE.UU. pesa la de grandes tsunamis azotando ambas costas – oriental y occidental – coincidiendo con el verso 42 de Jeremías 51: «Subió el mar sobre Babilonia; de la multitud de sus olas fue cubierta.» Y uno de los más significativos de todos estos vaticinios es el que parece evocar a las herramientas que usó el poder en la sombra para mantener distraída, manipulada, engañada y programada a la sociedad: sus “estrellas”, «he aquí vienen días en que yo destruiré los ídolos de Babilonia, y toda su tierra será avergonzada, y todos sus muertos caerán en medio de ella.» (vers. 47) Por último dejaré como curiosidad lo que podría encajar con una teoría de la conspiración y las misiones espaciales, relativa al hecho de que el gobierno en la sombra tiene más que simplemente radiotelescopios, estaciones espaciales, transbordadores y cosmonautas allá arriba (un programa paralelo secreto de exploración y colonización): «Aunque suba Babilonia hasta el cielo, y se fortifique en las alturas, de mí vendrán a ella destruidores, dice Iaheveh.» (vers. 53) Esta cita asimismo recuerda al programa iniciado con Ronald Reagan, llamado ‘Star Wars’, cuya misión ha venido a ser la militarización del espacio exterior.

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