La Antesala a la Gran Tribulación

¿ESTAMOS EN LA ANTESALA DE LA GRAN TRIBULACIÓN?

15 de febrero, 2017

Frederick Guttmann R.

Un tema muy propio de la escatología cristiana es la ‘Gran Tribulación’. Tema que, aunque pareciera ser claro, a lo largo de los siglos – especialmente las últimas décadas – ha creado varias teorías o doctrinas diferentes.

El Nuevo Testamento hace énfasis en un periodo crítico y de gran aflicción que vivirá la humanidad antes del final de esta era y el comienzo del tiempo mesiánico de paz, prometido tanto por la biblia como por otras culturas. Aunque básicamente en el canon de las Sagradas Escrituras hebreas-cristianas en sí aparece la palabra ‘tribulación’ unas 40 veces, hay un contexto de la misma que menciona una ‘gran’ tribulación (Isa. 8:22, 33:2; Sof. 1:17, Apoc. 7:14) o tiempo de tribulación final (llamado ‘dolores de parto del Mesías’ por la escatología rabínica), es decir, una de mayores proporciones a cualquiera de la que se haya hablado en la historia. Aunque unas 23 de estas citas bíblicas corresponden con el Nuevo Testamento, solamente 5 de ellas dicen textualmente ‘gran tribulación’, se entiende que solo 3 hablan de un evento futuro relacionado con el comienzo del Apocalipsis, y otras cuantas pueden tener un componente relacionado de forma oculta.

Los Primeros Signos: Apostasía.

En ese sentido, la primera mención clara sobre un episodio así, se sitúa en el evangelio sinóptico de Mateo (capítulo 24:21), donde reza: «habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.» Esta sorprendente declaración se recoge de palabras de Jesús respecto del preludio a su regreso. ¿Pero cómo se desarrolla ese evento y qué señales lo anteceden? Hay referencias o pautas que se han ido marcando desde el tiempo de los apóstoles hasta el presente, dando lugar a múltiples profecías hebreas anunciadas y cumplidas, entre las que destaca la historia de Roma, el avance de la ciencia y la tecnología, la globalización, el regreso de los judíos a Israel, el restablecimiento del Estado de Israel, la recuperación de Jerusalem, la apostasía y el inicio de conmociones (estas dos últimas fases son en las que estamos).

Si bien, aunque se podría decir que la apostasía no es solo religiosa, sino social y moral, se debe comprender la amplitud e implicaciones de esto, ya que conllevan a otra profecía que se ha estado cumpliendo: «Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.» (Mat. 24:5 y Marc. 13:6. Reina Valera 1960) Y asimismo otra que, aunque ha tenido muchos casos vistos, debe aún manifestarse en consecuencia: «Muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos…» (Mat. 24:11, Reina Valera 1995) Este serio fenómeno irá orientado precisamente hacia la cristiandad: «Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.» (Mat. 24:24, R60)

Pero en tanto esto se acerca, hay otros acontecimientos que marcan el comienzo de dicha tribulación, pero antes de tratarlos sería importante aclarar qué engloba la tal ‘Gran Tribulación’. Ha habido múltiples suposiciones y estudios religiosos al respecto, y pocos son los que han aceptado la parte objetiva, y no la que conviene creer a los cristianos. Es decir, los creyentes en el Arrebatamiento (un momento en que antes del juicio apocalíptico, Cristo se lleva a un grupo de siervos suyos elegidos, entendiéndose como los que lo han merecido, como analogía de la salida de Egipto (Neh. 9:27)), discuten entre si ese evento será antes o después de la Gran Tribulación. El problema estriba especialmente en tesis con matices y retoques que omiten la parte pragmática del desarrollo explicado, tanto por Jesús como por el apóstol Juan o los escribas Baruc y Esdras.

El Sermón Escatológico

Aunque Juan y Baruc mencionan el asunto de forma ordenada, Jesús es quien incluso aporta detalles justo anteriores al mismo. Todo empezó con una conversación de Jesús y sus discípulos a las afueras de Jerusalem. Él había anunciado el futuro de la ciudad y el Templo – como ya había asimismo advertido el profeta Daniel en Babilonia – tanto al entrar en la ciudad en su última Pascua (Lucas 19:44), como al salir ese día aún en los preparativos de la misma (Lucas 21:6). La mayoría de estudiosos se han confundido en este diálogo, como parece que incluso ocurrió a los mismos presentes y a los oyentes posteriores, que creyeron que la destrucción predicha sobre Jerusalem era parte del regreso de Cristo. Lo cierto es que lo advertido tuvo lugar unas 3 décadas después de aquellas palabras, y no terminó hasta avanzado el siglo II d. C. El error de los intérpretes ha partido de no entender el diálogo en base a las preguntas que le hicieron a Jesús sus discípulos: «… ¿cuándo sucederán estas cosas? ¿Y qué señal habrá de tu venida y del fin del mundo?» (Mat. 24:3 R95) El diálogo que había empezado al salir de Jerusalem en dirección al monte Zitím (de los ‘Olivos’) tenía que ver con 3 preguntas, así que Jesús respondió sobre 3 temas distintos: 1. Sobre la destrucción de Jerusalem y el templo (lo cual empezó en el año 66 d. C. y terminó con la expulsión de los judíos de Judeah en el 135 d. C.), 2. Sobre la señal – o señales – de su venida, y 3. Sobre el fin del siglo, es decir, la conclusión de esta edad.

A causa de la incomprensión de la visión futura de estos hechos, y posiblemente por el anhelo de que todo finalizase ya, los evangelistas redactaron el diálogo sin diferenciar entre las 3 temáticas, de modo que el analista bíblico a simple vista no supondría que eran 3 cosas diferentes. En consecuencia, habría que extraer de la conversación la parte que concierne a las señales del regreso de Cristo, y estas coinciden en los relatos de los 3 evangelios sinópticos que tratan en asunto: Mateo, Marcos y Lucas (este último haciendo una síntesis completa y documentada posterior). Éstos, al igual que el capítulo 6 del Apocalipsis, explican que la Gran Tribulación es inmediatamente precedida por guerras mundiales, engaño religioso y protestas y revueltas civiles. En su contexto se entiende que dichos eventos hacen estallar la siguiente escalada de sucesos, que engloban la Gran Tribulación: la caída de la gran Ramera (EE.UU.) con la guerra nuclear – y en extensión guerra mundial ya involucrando a todos contra todos (Caballo Rojo o Segundo Sello))-, la crisis económica y alimentaria (Caballo Negro o Tercer Sello), y los terremotos masivos y nuevas epidemias y contagios (Caballo Pardo o Cuarto Sello).

Falsos Enviados

Como hemos visto, la primera referencia al preludio de los “dolores de parto” habla aparentemente de personas que dicen ser “Cristo”. Es notorio que esto se ha estado viendo en las últimas décadas – porque alguien que lo hubiese hecho bajo el imperio católico habría ido a la hoguera o a la orca -, pero siendo objetivos, el contexto pareciera hablar de algo más específico o radical. El pasaje griego de Lucas que cita eso coincide tanto en las referencias bizantinas como las del Textus Receptus, diciendo: «Mirad que no seáis engañados, porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: “Yo soy”, y “El tiempo está cerca.” No vayáis en pos de ellos.» (Cap. 21:8) Si esto augura un fenómeno global, aún no se ha materializado de esa manera. El pasaje hace suponer que al “venir en nombre” de Jesús, esos “muchos” serían de dentro de la cristiandad. Es más, si los discípulos y sus seguidores eran los fundadores del cristianismo, y se basaban en la fe en Jesucristo, no aceptarían algo de fuera, pero podrían ser engañados por algo de dentro (como vaticinó la visión de La Salette). Eso refuerza la idea de que la apostasía continuará en la Gran Tribulación, al menos en cierto grado y con ciertas masas de personas de mayoría cristiana.

En consecuencia, podría tratarse de líderes protestantes y/o católicos, o incluso figuras políticas, públicas o famosas que, o bien diciendo que vienen de parte de Cristo, o que son cristianos, persuadirían a los cristianos, sea a creer que ellos son Cristo o que son emisarios de Cristo. Mateo y Marcos confirman estas palabras, al registrar: «vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.» (Mat. 24:5 y Marc. 13:5). Pero hay que aclarar algo fundamental, el término ‘Cristo’ no es un nombre propio. Si alguien dice que viene “en nombre de Jesús” o “en nombre de Cristo”, pero él es Cristo, dicha afirmación no tiene sentido, porque, o es Cristo o viene de parte de Cristo. La palabra ‘Cristo’ es un epíteto que procede de la voz griega ‘Jristos’, que quiere decir ‘ungido’. En la tradición hebrea, siempre se ha esperado al Ungido, cuyo papel es libertar a Israel y darle la antigua gloria que tuvo en tiempos del rey Salomón y al final del reinado de su padre, David. Dicho de otra forma, Jesús estaba advirtiendo que vendrían muchos individuos hacia los creyentes (sea cristianos o judíos) haciéndoles creer que él – o ellos – son los “elegidos” o “libertadores” de algún tipo de movimiento, posiblemente político-religioso.

El falso Reino Ahora

Ahora bien, ¿los libertadores, salvadores, elegidos o mesías para qué? Para reivindicar los valores de Israel. Pero, ¿qué sentido tiene eso si los cristianos saben que dicha Redención prometida para Israel anunciada antaño por los profetas hebreos solo se cumple con el regreso de Jesús? Eso, en el supuesto de que realmente los cristianos sepan eso o lo entiendan. Basta echar un vistazo al ambiente cristiano popular, en cualquier parte del mundo, y queda patente que existe una gran desconexión entre lo que se enseñó en el cristianismo primigenio y lo que se enseña ahora, y eso incluye su visión de los eventos que han de venir. Muchos líderes están diciendo que ya Jesús vino, pero está acá en un sentido “espiritual”, y otros que está aquí en un sentido “metafórico”, y otros que está en un contexto general pero ha establecido un ‘Poder Temporal’. Esta doctrina, llamada ‘Dominionismo’ (o ‘el Reino Ahora’) es una de las más populares a nivel mundial, especialmente entre los seguidores de falsas enseñanzas como el ‘evangelio de la prosperidad’.

En el Dominionismo se suprime el Apocalipsis, y se suele decir que son hechos ya pasados los que se profetizaron. En consecuencia, la profecía de Jesús está hablando de otro tipo de personajes que liderarán o dirigirán a masas religiosas haciéndoles creer que dichas figuras (ellos mismos) son los escogidos para traer la promesa bíblica, aún cuando sí dirán que estamos en los tiempos finales. No obstante, esas palabras de “estamos en los tiempos finales” serán maquilladas, haciendo creer que estamos en un punto de los eventos que aún no corresponde. Por eso, en el mismo diálogo, Jesús advierte: «Mas cuando oigáis de guerras y de rumores de guerras, no os turbéis, porque es necesario que suceda así; pero aún no es el fin.» (Mar 13:7 R60) ¿Por qué dice esto? Porque estos falsos líderes monoteístas dirán que ya es el fin, siendo que es falso, porque el fin apenas estará empezando. ¿Qué ganan con eso? Facilitar el engaño de un falso arrebatamiento antes del verdadero y, por encima de todo, disuadir de la realidad global de lo que ocurre a nivel progresivo y cronológico (para saber realmente qué pasa, en qué punto estamos y qué esperamos), de manera que esos líderes presenten una nueva visión del apocalipsis, tergiversada, donde la venida de Jesús no es desde el cielo, después de la Gran Tribulación, sino antes, sea de otra forma o a través de otros individuos (o uno solo).

Lo que esto lleva es a pensar que la masa de la cristiandad será manipulada para equivocarse a la hora de ver lo que ocurre y cómo debe venir Cristo, y eso es para que también ellos acepten a los nuevos líderes con sus nuevas propuestas. Por esa razón, el Evangelio Amonio describe esto como la manifestación del Anticristo (que representa tanto a una persona, como a un conjunto o a un movimiento). No sería aventurado decir que ya hay indicios de esto desde que Donald Trump apareció en escena diciendo que era cristiano, y muchos le han creído. Incluso dice que es amigo de Israel e Israel confía en él. Se trata de un despertar que promete una re-unión o alianza de ‘religión’ y ‘estado’, y haciéndolo bajo un supuesto amparo de Dios, como los fue en los reinados de David y Salomón.

Comienzo de Guerras Globales

Pero, ¿qué otro indicio veríamos entonces con el comienzo de la gran Tribulación? Jesús dijo que dicha tribulación sería la suma de diversos sucesos; y el orden es casi el mismo en sus palabras que las del apóstol Juan en la visión del Apocalipsis y las de Baruc y Esdras en sus visiones – sin ir más lejos -. Refiere que realmente todo comenzará una vez se oiga de «guerras y sediciones» (Lucas 21:9). Sabemos que nunca ha habido en el mundo tantos conflictos bélicos como desde que la ONU se estableció, aun cuando supuestamente fue a expensas de los resultados de la Segunda Guerra Mundial. Aún así, debemos añadir que las guerras han sido aisladas, intermitentes, momentáneas (si mucho de un par de años), pero desde el 11-S (2001) todo ha cambiado radicalmente. Se han desatado guerras internacionales que no han parado y no dan signos de que vayan a parar. Con la ‘Primavera Árabe’ (2011) el problema se acrecentó, y ahora cada vez más grupos terroristas causan conflictos en muchos países, especialmente de creencias musulmanas, y hasta perpetúan ataques en suelo europeo.

La cosa no queda ahí, sino que empeoró con la guerra de Siria, donde los intereses de varios países, unos a favor y otros en contra del gobierno de Bashar al-Ásad, se han visto apoyando a ambos grupos internos y externos (de Irak), tanto del gobierno como de los revolucionarios, e incluso a grupos kurdos. Al principio, como en la guerra de Afganistán contra Rusia (1978-1992), hubo apoyo logístico y armamentístico de los EE.UU. para expulsar a los rusos, pero desde mediados de 2015 empezaron a participar tropas activas de estos países (EE.UU., Rusia, China, Arabia Saudí, Israel, Francia, Inglaterra y Turquía), convirtiendo la guerra de Siria en la Tercera Guerra Mundial, aún cuando pocos se han atrevido a llamarla así. Pero el problema no se quedaba en Siria, e incluso en Irak, sino en Crimea, donde los problemas se desataron a mediados de 2014 a una escala que aún aumenta. La tensión nunca fue mayor entre los EE.UU. y Rusia desde el inicio del Guerra Fría, ni siquiera con la ‘Crisis de los Misiles de Cuba’ (1962), llevando a un despliegue único en la historia desde la 2GM en los países de la antigua Unión Soviética, e incluso en otros que fueron el detonante de la propia 2GM por parte Adolf Hitler.

Atlantic Resolve

La situación es tan seria que solo esta semana al menos 100 helicópteros del ejército de los EE.UU. llegaron a los campamentos en Europa del este. Serguéi Lavrov, Ministro de Asuntos Exterior de Rusia, y el Centro para el Control de Armas y No Proliferación, afirman que EE.UU. tiene cerca de 500 ojivas nucleares desplegándose por la región. La operación Atlantic Resolve va más allá que asegurar la frontera con Rusia, sino inmiscuirse en la guerra de Ucrania, rodear Bielorrusia (aliada de Rusia) y preparase para un inminente enfrentamiento de la OTAN con Rusia. Miles de tropas de los EE.UU. están desplegadas por Europa, especialmente desde finales de 2016 hasta ahora, con tropas en Portugal, España, Italia, Alemania, Bulgaria, Rumania, Eslovenia y Croacia. Eso sin contar con la fuerza aérea, que también está llevando efectivos y aviones a Reino Unido, Países Bajos, Polonia, Bulgaria, Estonia y Lituania. Además de esto, también el Complejo Militar-Industrial de los EE.UU. ha aumentado su número en las bases de la OTAN con fuerza naval en el mar Báltico y en el mar Negro, y asimismo ha elevando su fuerza armada exponencialmente en Estonia, Lituania, Letonia, Polonia, República Checa, Ucrania, Eslovaquia, Hungría, Alemania, Rumania, Bulgaria, Italia y Croacia. ¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué semejante despliegue único en la historia de los EE.UU. en “tiempos de paz”?

Todos estos reportes no paran de salir, y muchas veces son más los movimientos y confrontaciones que hay de las que uno se puede enterar aunque esté todo el día recabando noticias. Hay tantos “rumores” de guerras que se extienden y otras que están por estallar, sea en esta área o con otros grupos beligerantes en otras partes del mundo, o incluso en el Pacífico (donde se está desplegando el 60% de la fuera naval de los EE.UU., y solo en Japón hay ya 97.000 soldados estadounidenses). ¿Qué es lo que prevén los EE.UU.? Lucas dijo que la Gran Tribulación empezaría luego de que oyésemos de «guerras y sediciones», y Marcos (13:7) y Mateo (24:6) que sería «cuando oigáis de guerras y de rumores de guerras.» Es notorio que estas palabras se están cumpliendo, al menos desde 2014, tanto las de Mateo-Marcos, como las propias de Lucas. Muchos por bastante tiempo han interpretado que la Tercera Guerra Mundial empezaría en Israel, pero se trata de una confusión respecto de las guerras simultáneas del valle del Cedrón y la de Harmagedon, que representan, bien una Cuarta Guerra, inmediatamente posterior a la Tercera, lo la misma fase final de esa Tercera. Por eso Jesús les dijo que sería «cuando oigáis», no “cuando presenciéis”. Israel al principio no estará participando de esta guerra que está por pasar a escala nuclear entre potencias mundiales (de hecho ya se ha estado haciendo saber que Rusia, EE.UU. y Ucrania han estado usando armas de destrucción masiva y de uranio empobrecido en los conflictos de Ucrania, Irak y Siria).

El Fin de la Paz

Si bien, si el Anticristo quiere engañar a Israel y hacerla ser la mayor nación, las otras deben ser reducidas, y eso explica que una conflagración atómica y un desplome económico acaben con las grandes potencias ahora predominantes. Asimismo, con el poder que ahora ostentan las naciones europeas, EE.UU., Rusia y China, entre otros, no podría haber un gobierno global unilateral. Pero volvamos con las palabras de Lucas, ya que es significativo que habló de «sediciones», cosa semejante a lo que Marcos describe en el comienzo de la Gran Tribulación – según su versión de los hechos – definiéndolas como «alborotos». Aún cuando todo apunta a que la Gran Tribulación comienza «Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino» (Mar 13:8 R60), como describe Juan (hablando del caballo que representará la guerra mundial, al cual «le fue dado poder para quitar la paz de la tierra y hacer que se mataran unos a otros. Y se le dio una espada muy grande.» (Apoc. 6:4, R95)), el escenario previo a esto, y que parece acompañar y seguir al engaño en el gremio monoteísta, son manifestaciones por todas partes.

En el 4º de Esdras podemos encontrar citas semejantes, que afirman: «Por lo tanto, cuando aparezcan en el mundo terremotos, tumulto de los pueblos, las intrigas de las naciones, vacilación de los dirigentes, la confusión de los príncipes, entonces usted sabrá que es de eso [de lo] que el Altísimo habló desde los días antiguos, desde el principio.» (9:3-4) Podemos encontrar que habla de una combinación de cosas, o incluso que se pueden ver aisladas, citando terremotos (como las otras profecías), tumulto de pueblos (que se entiende como protestas, aglomeraciones, manifestaciones masivas), intrigas de las naciones (es decir, conspiraciones de los gobiernos) y confusión de los príncipes (líderes que parecen no actuar de forma ordenada o lógica, errores y falta de claridad cuando se suma mucha gente o muchas cosas a la vez). Baruc también lo advierte, dando otro orden, y diciendo que el inicio de estos eventos sería partiendo del «comienzo de conmociones. […] asesinatos de los grandes […] la caída de muchos con la muerte […] el envío de la espada […] el hambre y la retención de la lluvia […] terremotos y terrores.» (2ª Baruc 27:2-7) En todos los casos, la guerra, el hambre y los terremotos van acompañados, y el preludio de todo son rumores de guerras, focos de conflictos armados aumentando y revueltas civiles, sin contar con la destrucción de la gran Babel (o ‘gran Ramera’, que es la forma profética de referirse a los EE.UU.) a lo largo de ese comienzo de caos.

Protestas a Nivel Mundial

Empero, lo que para algunos parece ser futurista, a la luz de las profecías y los hechos cumpliéndose, es evidente que dicho escenario ya empezó, y ahora mismo estamos en la última fase antes del inicio de la Gran Tribulación. Dado que el médico Lucas fue quien hizo un  estudio investigativo para armar todos los datos en su momento, se entiende que su tesis consistía en organizar las fuentes de una manera lo mejor posible. Eso quiere decir, que sus palabras se han empezado a cumplir, cuando dijo que las señales del regreso de Cristo empezarían «cuando oigáis de guerras y de sediciones», añadiendo que «es necesario que estas cosas acontezcan primero» (Luc. 21:9), y luego seguirán las otras, ya que «el fin no será inmediatamente», en esos días (porque la tribulación durará, al menos, según parce, un par de años). Hemos de recalcar que la palabra que se tradujo por «sedición» es la griega ‘Akatastasía’, que, además de sedición, aborda otras acepciones, tales como disturbios, desordenes, tumultos, revueltas y protestas. El estallido de manifestaciones, paros, revueltas y concentraciones a nivel planetario es único y sin precedentes en el presente (ni se acercan las que hubo por la guerra de Vietnam y por la invasión a Irak), tanto por las actividades políticas de Donald Trump, como por otros eventos independientes, sea en EE.UU. o en el resto de países.

Si miramos Marcos 13:8, él escribe también sobre esto, afirmando que «…habrá […] disturbios; principios de dolores son estos.» Aunque algunas versiones omiten esta palabra (como la traducción castellana Reina Valera de 1995), posiblemente por cambios en traducciones griegas posteriores – como la ‘Nestle-Aland’ (1993) o la ‘Westcott and Hort’ (1885) – en la versión griega base (Textus Receptus) y la más antigua (la bizantina), aparece el vocablo ‘Tarajaí’, que se refiere a disturbios, conmociones, perturbaciones, agitaciones, revoluciones, confusión, desorden, barullo, tumultos. La etapa actual es enlazada con la profética caída de los Estados Unidos de América, a la cual los profetas llamaron ‘Babel’ (Babilonia), que es el detonante de la Gran Tribulación, y su fase de inicio (Jer. 51, 50:8-16; Isa. 13, 14:4-7; Apoc. 17 y 18, 14:8).

A scene from Columbia Pictures’ “2012.” The action film will be released November 13, 2009.

«A causa del muro de Babel establecen [la] bandera, refuerzan la guardia, ponen vigilantes, establecen redadas, porque también lo consideró Iaheveh, también lo hará, respecto de la plaga sobre los que se asientan en Babel.» (Jeremías 51:12)

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