¿Hubo Humanos en la Tierra hace Millones de Años? – Parte 1

¿HUBO HUMANOS EN LA TIERRA HACE MILLONES DE AÑOS?

Parte 1

«En los últimos 50 años los arqueólogos y paleontólogos han enterrado tantas evidencias como las que han desenterrado, sistemáticamente.» (Richard L. Thompson. Co-escritor del bestseller ‘Arqueología Prohibida’)

Hace 30 años la comunidad científica tenía la creencia de que el hombre moderno había aparecido hacía unos 40.000 años, luego se estimó que debía ser de unos 100.000 a 150.000 años. Cuando Virginia Steen-Mcintyre descubrió en 1969 evidencia humana en México de más de 300.000 años su carrera fue arruinada y la tildaron de mentirosa. Pocos años después se descubrió evidencia humana de más de 300.000 años en Siberia. A medida que pasaba el tiempo nuevas teorías se establecieron, y la evolución del hombre desde las formas simiescas al ser que hoy somos se estableció en un rango que iba desde los 3 millones de años – con los proto-humanos – hasta los 100.000 años – con las primeras pruebas de semi-humanos. De esta manera se oficializó la idea de que hace unos 4 millones de años los primates habrían empezado de evolucionar y a tener cambios anatómicos y cognitivos significativos, hasta empezar a mostrarse como seres casi humanos unos cientos de miles de años atrás.

Considerando esto, la desaparición del Neanderthal hace 29.000 años, y la aparición del cromañón hace unos 40.000 años habrían sido el testimonio definitivo de la transición hacia el hombre moderno. El asunto es que, como en toda religión, hay cosas que no se pueden admitir, ya que pueden tirar por tierra toda la tesis, todo el dogma. Esto ha ocurrido con la religión darwinista y la hipótesis sobre la evolución humana: se han hallado tantas pruebas de que somos anteriores a los dinosaurios, que ha sido necesario destruir, volver a enterrar, esconder, almacenar sin etiqueta y hasta modificar hallazgos arqueológicos y paleontológicos de tal modo que el paradigma aceptado no se venga abajo.




Dado que es materia tan extensa que la he abordado en varios libros (‘Dios y el Hombre-mono’, ‘Creación vs. Evolución’, ‘La Rebelión de Sakla II’ y ‘La Rebelión de Sakla III’), daré un resumen de algunos de los miles y miles de argumentos que hacen tambalear al mundo científico ortodoxo.

cráneo de una mujer del Jurásico, la India

Ejemplos:

Caso 1. Dientes de tiburón prehistóricos fueron hallados con agujeros similares a los hechos por muchas tribus y culturas para elaborar cadenas o amuletos. Un caso significativo es el descubierto en la formación de Red Crag en Inglaterra, indicando una antigüedad de 2,0 a 2,5 millones de años, que encontró Edward Charlesworth (Miembro de la Sociedad Geológica), quien lo presentó en el ‘Real Instituto de Antropología’ de Gran Bretaña, el 8 de abril de 1872. Esto sería un tanto antes de la aparición del llamado ‘homo habilis’, y dichos primates no son lo que la revista ‘Nationa Geogrphic’ representa tan humanamente: «Análisis circunscriptos (a la dentadura) de ejemplares de fósiles, exhiben pautas de su desarrollo en los gráciles Australopitecos y Homo habilis que los coloca en la clasificación de los monos africanos. Los mismos análisis en los Homo erectus y Neandertales clasifica a éstos con los humanos.» (Holly Smith, American Journal of Physical Antropología, vol. 94, 1994, pág. 307-325). No es posible que los monos realizasen estos trabajos, y, como se aprecia, los llamados “hombres hábiles” no eran hombres sino monos, igual que los australopitecinos. Fred Spoor, Bernard Wood y Frans Zooneveld, todos especialistas en anatomía, llegaron a las mismas conclusiones a través de un método totalmente distinto que se basaba en el análisis comparativo de los canales semicirculares del oído interno de los humanos y de los monos. Dichos canales se relacionan con el equilibrio. Los canales de los humanos, que caminan erguidos, diferían considerablemente de los de los monos, que caminaban inclinados hacia delante. Los canales del oído interno de todos los Australopitecos y ejemplares de Homo habilis analizados por Spoon, Wood y Zooneveld, eran iguales a los de los monos modernos. Los canales del oído interno de los Homo erectus eran iguales a los del hombre moderno (Fred Spoor, Bernard Wood, Frans Zonneveld, “Implication of Early Hominid Labryntine Morphology for Evolution of Human Bipedal Locomotion”, Nature, vol. 369, 23 de junio, 1994. Pág. 645-648).

Caso 2. Una concha en la cual se encontraba representada una cara humana. Dicha concha fue expuesta por H. Stopes (Miembro de la Sociedad Geológica) en 1881. La concha también pertenecía a la formación de Red Crag y tiene entre 2,0 y 2,5 millones de años. Esto fue también citado en ‘The Geological Magazine’ en 1912 cuando se negó que fuese una falsificación. ¿Se imaginan a un mono tallando un rostro humano en una concha?

Caso 3. Una mandíbula humana moderna fue encontrada en Foxhall, Inglaterra, y junto con ella evidencia de la utilización de fuego y herramientas de cortar. Está mandíbula fue fechada en unos 2,0 a 2,5 millones de años. J. Reid Moir resaltó su importancia en 1927 como miembro del ‘Real Instituto de Antropología’ y presidente de la ‘Sociedad Prehistórica de Anglia del Este’. Fue encontrada por trabajadores de una excavación en 1855; Otra mandíbula, en este caso con dos molares y con la misma antigüedad, fue encontrada en Miramar, Argentina, y reportada por M. A. Vignati en 1921, aunque oficialmente fue hallada por Lorenzo Parodi, un coleccionista de museo. Unos años antes ya se había reportado el hallazgo de otras herramientas eolíticas y terreno quemado por acción humana, también en Miramar. Esto tira por tierra la teoría de que el hombre descubrió el fuego hace 790.000 años.

Caso 4. Evidencias eolíticas  en el valle de Soan, en Pakistán, por arqueólogos británicos. Utilización primitiva del cuarzo en su estado original para fabricar herramientas. Estos utensilios tienen 2 millones de años. En Monte Aperto (Italia) se hallaron también puntas de lanza y huesos con incisiones hechas por acción humana. Esto lo reportó el profesor de geología de La Universidad de Bologna, el señor G. Capellini, el 25 de noviembre de 1875.

Caso 5. Figuras humanas de arcilla descubiertas en Nampa, Idaho, en 1889. Éstas también tienen 2 millones de años de antigüedad (periodo Plioceno y Pleistoceno, entre 7 millones y 400.000 años). Las figuras fueron encontradas en un pozo minero a 100 metros de profundidad en una capa arcillosa sedimentada. Medía algo menos de 4 cm de altura y representa a una figura femenina tan perfecta como las mejores esculturas de la Grecia Clásica.

esqueleto de 28 millones de años perteneciente a una mujer. Hallado en la isla mexicana de Guadalupe.

Caso 6. Huesos de animales extintos con incisiones de huesos humanos fueron encontrados en el río Arno, por J. Desnoyers, y en San Giovanni, Italia, por el profesor Ramorino. Estos secundarios fueron expuestos en la ‘Sociedad Italiana de Ciencias Naturales’ en Spezzia el 20 de septiembre de 1865. Ésta es solo una indicación sobre estos tantos descubrimientos que van acompañados de huesos de animales que aparecen cortados como por acción de implementos humanos o seccionados para sacar los órganos. Así se ve en el caso de A. Laussedat que informó a La ‘Academia de Ciencias Francesa’ que P. Bertrand le había enviado dos fragmentos de mandíbula de rinocerontes prehistóricos con estas marcas, procedentes de un sitio cercano a Billy, Francia. Estos restos animales tienen una antigüedad entre 3 y 15 millones de años. Otro caso de la misma magnitud fue expuesto por M. A. Ferretti en una reunión del ‘Comité Geológico de Italia’ en 1876.

Caso 7. El descubrimiento de puntas de flecha y lanza con millones de años de antigüedad son un plato tradicional en la arqueología. Algunos casos interesantes son, por ejemplo, el de 2 millones de años de antigüedad descubierto en Janicule (Italia) que presentó el profesor G. Ponzi en 1871 en una reunión en Bologna del ‘Congreso Internacional de Antropología Prehistórica’. También el propio profesor estudió otras herramientas eolíticas halladas en Acquatraversa y con la misma antigüedad.

Caso 8. Pero la cosa va a más a medida que nos remitimos a millones de años antes. En Laetoli, al norte de Tanzania, tan solo a 30 millas al sur del gran yacimiento de Olduvai Gorge, miembros expedicionarios de la popular familia Leakey, dirigidos por Mary Leakey, notificaron el hallazgo de marcas en la tierra, unas eran pisadas de animales y otras de un humano moderno. Las pisadas estaban impresas en capas de ceniza volcánica, que cediendo a la datación de potasio-argón dieron en 3,6 a 3,8 millones de años. M. H. Day estudió las pisadas usando métodos fotogramáticos – los cuales constan en el estudio de obtener tamaños exactos por medio del uso de fotografía – llegando a la conclusión siguiente: «similitudes cercanas con la anatomía del pie del hombre moderno habitualmente descalzo; discutidamente la condición humana normal.» Concluyendo: «No hay ahora disputa seria como sobre la postura derecha y andar bípedo de los australopitecinos.» Finalmente R. H. Tuttle sostuvo: «La forma de las pisadas son indiscutiblemente como aquellas zancadas, habituales de humanos descalzos.» ¿Qué hacían humanos descalzos en una época anterior a los humanos?

Caso 9. Hay una huella petrificada de un humano que caminó erecto entre 5 y 15 millones de años atrás encontrada en el actual altiplano boliviano. Es mucho más antigua que la descubierta en el oasis de Siwa, Egipto en agosto de 2007, que sería de hace 2 millones de años. Se trata de restos pertenecientes el mioceno de la época terciaria, cuando se asume que la cordillera de los Andes estaba en formación. Esto la convierte en la “huella humana seguramente más antigua jamás descubierta”, según los estudios. Además de la forma de los dedos, se pudo concluir que ese hombre caminaba erecto. Anteriormente a este suceso, un grupo de arqueólogos egipcios hallaron la que dicen que podría ser la huella humana más antigua de la historia en el desierto del oeste de Egipto. La huella fue descubierta mientras se exploraba una zona prehistórica en Siwa (parte de un oasis en el desierto). La huella estaba impresa sobre barro petrificado en forma de roca. De ahí la explicación de que haya podido permanecer intacta hasta nuestros días. Como suele ser habitual en estos casos, los estudios han sido realizados en base al carbono 14 y, dada la edad de la roca, se presupone pudiera ser más antigua que el famoso fósil de 3 millones de años de Lucy, el esqueleto parcial de simio hallado en Etiopía en 1974.




Caso 10. En España encontraron huellas de un tipo de dinosaurio herbívoro que medía entre 4 y 5 m de largo, caminaba a una velocidad de 5 km/h junto a sus crías y, detrás de ellos, huellas de humanos, probablemente cazadores. También en Sur América, concretamente en Argentina, se encontraron restos de dinosaurios, con marcas en algunos huesos, como si hubieran sido atacados con lanzas con punta de piedra, junto a huellas humanas. También en cavernas descubiertas en Perú se hallaron huesos de carnívoros que supuestamente se extinguieron millones de años antes de la aparición del ser humano, como si los hubieran cocinado, partido los huesos por la mitad y comido su interior. Además, armas hechas con huesos de dinosaurios y pinturas rupestres que muestran como un grupo de 10 hombres cazaban a un mamut.

calavera humana fosilizada hallada en Alemania, con 15-50 millones de años.

Caso 11. En 1965, Bryan Patterson y W. W. Howells encontraron sorpresivamente un húmero parecido al de un humano moderno en Kanapoi, Kenia. En 1977, trabajadores franceses encontraron un húmero similar en Gombore, Etiopía. El depósito al que pertenecía el húmero de Kanapoi tenía unos 4,5 millones de años. Un estudio en 1975 del médico antropólogo C. E. Oxnard concluyó: «Podemos claramente confirmar que el fósil de Kanapoi es muy semejante al humano.»

Caso 12. A 30 millas al oeste de la ciudad italiana de Genoa se encuentra Savona, donde se encontró un esqueleto humano moderno en los alrededores de los años 1850, mientras se trabajaba en la reconstrucción de una iglesia. Este esqueleto humano tenía la antigüedad de 3-4 millones de años. Sobre esto, Arthur Issel comunicó en 1867 los detalles a los miembros de la ‘Academia Internacional de Antropología Prehistórica en París’.

Caso 13. En los Alpes italianos se encontraron en 1860 varios vestigios humanos de hace 3-4 millones de años. Su descubridor fue el profesor Giuseppe Ragazzoni, geólogo del Instituto Técnico de Brescia. Ragazzoni mandó la información a varios expertos los cuales no quisieron dar crédito a su descubrimiento, no obstante, en 1875, Carlo Germani, una de las personas a las cuales avisó Ragazzoni sobre su hallazgo, fue a Castenedolo a estudiar la zona y terminó encontrando él también restos de 3-4 millones de años y apoyando a Ragazzoni.

Caso 14. Florentino Ameghino encontró herramientas de piedra junto con huesos cortados  y signos de fuego en las formaciones de Santacrucia y Entrerrea. Las formaciones de Santacrucia pertenecen a las edades del Mioceno Temprano y Medio, haciendo de las herramientas halladas una reliquia de 15-25 millones de años. El hermano de Florentino Ameghino, Carlos, también encontró grandes hallazgos en Miramar entre 1912 y 1914. Uno de sus mayores descubrimientos sobre humanos en la prehistoria vino de las capas de Chapamalalan de donde Carlos Ameghino extrajo un fémur de toxodón (un mamífero prehistórico extinto) junto con otros artefactos importantes, pero lo impresionante fue descubrir que el fémur de toxodón tenía alojada la punta de un proyectil de piedra.

Caso 15. En California, el médico H.H. Boyce, halló en 1853 huesos humanos de 5 millones de años. En muchos otros lugares de California se han encontrado otros huesos humanos de hasta 8,7 millones de años, semejantes al caso de un esqueleto humano moderno en Suiza, concretamente en Delèmont, que se halló en un estrato del Eoceno Tardío (38-45 millones de años).

 

clavo de 50-65 millones de años descubierto en Escocia.

Caso 16. El 13 de abril de 1868, A. Laussedat informó a la ‘Academia de Ciencias Francesa’ que P. Bertrand le había enviado dos fragmentos de una mandíbula inferior de rinoceronte. Dichos fragmentos provenían de un hoyo cerca de Billy, Francia: «Uno de los fragmentos tenía cuatro ranuras muy profundas en él. Estas ranuras cortas, situadas en la parte inferior del hueso, eran aproximadamente paralelas. De acuerdo con Laussedat, las marcas de corte aparecieron en sección cruzada como las hechas por un hacha en un pedazo de madera dura. Así que pensó que las marcas fueron realizadas de la misma manera, lo que quiere decir, con un instrumento de piedra picuda con mango, donde el hueso estaba fresco […] Justo tan remoto se muestra en los hechos que el hueso de mandíbula fue encontrado en una formación del Mioceno Medio, alrededor de 15 millones de años atrás.» Del mismo rango se encuentran los huesos de  Halitherium cortados por hombres, citados en el libro ‘Hidden History of the Human Race’ de Michael A. Cremo y Richard L. Thompson, en la página 12.

Caso 17. En abril de 1868, procedente de la Academia Francesa de Ciencias, un reporte de F. Garrigou y H. Filhol: «Ahora tenemos suficiente evidencia para permitir suponer que la contemporaneidad de los seres humanos y mamíferos del Miocenos está demostrada.» Esta evidencia fue una colección de huesos mamíferos, aparentemente rotos intencionadamente, que provenían de Sansan, Francia. Especialmente los huesos rotos encontrados eran de Dicrocerus elegans, un pequeño ciervo prehistórico. Otros descubrimientos similares se dieron en Pouancé y Clermont, ambos en Francia. La relación entre todos ellos es que estaban situados en una antigüedad de entre 12 y 19 millones de años.

Caso 18. El 19 de agosto de 1867, en París, L. Bourgeois presentó al ‘Congreso Internacional de Antropología y Arqueología Prehistórica’ un reporte sobre un implemento de pedernal que encontró en capas del Mioceno Temprano (15-20 millones de años) en Thenay, al norte del centro de Francia. Gabriel de Mortillet fue uno de los primeros en interesarse por estos hallazgos e investigó también la zona y los artefactos. A una profundidad de 14 pies, perteneciente al Mioceno Temprano, Bourgeois descubrió muchos utensilios de pedernal también en 1869. Sobre esto escribió Mr. de Mortillet en ‘Le Préhistorique’: «Ya no hubo más dudas sobre su antigüedad o sobre su posición geológica.»

Caso 19. Un esqueleto humano fue desenterrado en Illinois, Estados Unidos, en diciembre de 1962. La revista americana ‘The Geologist’ dio a conocer el hallazgo de una serie de huesos humanos hallados en un sedimento de carbón del condado de Macoupin, Illinois, (EE.UU.), los huesos estaban cubiertos de una corteza brillante muy dura, tan negra como el carbón mismo y con el aspecto de la pizarra, que tras ser retirada dejo los restos óseos al descubierto, presentando su estado natural. C. Brian Trask, del ‘Instituto Geológico’ de Illinois, dató el carbón en 286 millones de años, aunque podría tener hasta 320 millones de años. Un evento similar fue reportado por el profesor W. G. Burroughs, cabeza del departamento de geología en Berea College en Berea, Kentucky en 1938. Lo que descubrió fue clara evidencia de humanos modernos, caminando en dos piernas en el Alto Carbonífero de Rockcastle Country. En Pennsylvania esta fecha empezó hace 320 millones de años.

Caso 20. En 1842, una calavera humana mal conservada fue hallada en un lignito de una antigüedad que varía entre los 15 y 50 millones de años. El objeto forma parte de la colección de la ‘Academia Minera de Freiberg’ en Alemania.

De por sí estos ejemplos hacen pensar que el famoso científico alemán Her Horbbiger tenía razón al decir que hubo humanos en el Terciario, pero deja a la deriva muchos puntos que ataban la tesis sobre el origen del hombre.




Si el hombre moderno aparece hace 40.000 años, algo va mal en esta historia que nos han contado, pero este asunto es más chocante a medida que se profundiza. En este sentido les aportaré datos AÚN MÁS REMOTOS que han sido documentados, para el próximo Artículo.

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